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Hace dos semanas 'Don Toto' (como le dicen sus amistades) tuvo una pelea dura para salvar a su esposa e hijo del Covid-19. Y sí, puede que digan que muchos lo hacen, pero este cruceño de 61 años hace seis años es paciente de hemodiálisis y tiene diabetes. 

Al ver a su pareja, Flavia Montero Rioja, con falta de aire para respirar, pérdida de olfato y tos, se fue a buscar eucalipto, manzanilla, jengibre, un jarabe expectorante, cebolla y miel para cuando menos disminuir el cuadro infeccioso. A los días, su hijo Paul, que va a casa de sus padres porque allí funciona su taller de autos, también empezó con los síntomas propios del virus.  

Ante eso Don Toto también empleó su protocolo casero para ayudar a su hijo, quien ahora se encuentra mejor al igual que su esposa. "Ella ya está sin los síntomas y ahora la tengo sentada a mi lado...", dijo mientras respondía a la entrevista.  

Tuvo que ser su propio enfermero

Él igual tuvo algo de tos y fiebre, pero no se dejó caer. Tomó zumo de cebolla con miel y aceite de pata. Además, después de pasar por eso, volvió a hacer su hemodiálisis en el Hospital Los Pocitos donde tres veces a la semana y durante cuatro horas recibe su  su tratamiento. 

Don Toto cumplía su hemodiálisis porque un vecino con permiso de circulación lo acercaba, pero ahora tiene dificultades de transporte porque esa persona empezó a trabajar. 

La pandemia también afectó su economía

Antes de que se declare emergencia sanitaria,  don Toto trabajaba como guardia de seguridad cerca del Hospital Japonés. Estuvo año y medio en esa fuente de trabajo, pero al declararse la emergencia fue retirado. 

"Por una parte fue bueno, porque por mi condición de salud me podría haber contagiado de Covid-19 mucho antes...así que ahora vivo de la renta dignidad y de algunas chucherías", confesó.