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El fuego se ensañó con el parque Noel Kempff Mercado y avanza desde tres frentes sobre esta área protegida, que es una de las reservas naturales más importantes y conservadas del departamento de Santa Cruz. Hasta el martes, el fuego ya había arrasado con al menos 4.000 hectáreas, según información de la ministra de Medio Ambiente y Agua, María Elva Pinckert.

De las tres zonas que presentan fuego en esta reserva, solo una fue generada por pobladores de la zona. Las restantes dos llegaron desde Brasil.

El departamento de Santa Cruz empezó la semana con cerca de una veintena de incendios y ya dos municipios se declararon en desastre: San Ignacio de Velasco y San Antonio de Lomerío. Ambos señalan que no cuentan con recursos económicos ni personal para combatir el fuego.

Tres puntos de fuego

Aunque las autoridades nacionales y departamentales resaltan que este año el fuego afectó ocho veces menos de territorio que el año pasado, la situación que se vive ahora en el Noel Kempff Mercado es muy preocupante.

El director del parque, Robert Salvatierra puntualiza que: “Desde que yo conozco (el parque), que me acuerde, este es peor (incendio) de todos. Es el primer año que se quema así y que tenemos estos problemas”.

El fuego está en el parque hace más de una semana y uno de los tres puntos de mayor preocupación es Piso Firme y Porvenir, donde inicialmente trabajaban más de 50 personas, pero hasta ayer, según el reporte de Salvatierra, el personal disminuyó. “Están combatiendo los guardaparques que tienen y otros que llegaron para ayudar a combatir las llamas, además hay diez efectivos del Ejército”, puntualizó.

De acuerdo con Salvatierra, el fuego en este punto no es captado por el satélite porque es rastrero, pero sigue avanzando. “Estamos haciendo una línea defensiva, pero ya van varios kilómetros y no para”, lamentó, a tiempo de detallar que también la fauna pequeña está afectada en la zona.

El profesor Roberto Barbery, natural de Piso Firme, indicó que los militares de la Naval, y guardaparques siguen combatiendo el fuego con sus propios medios por agua y tierra y están haciendo lo que pueden.

Barbery agregó que los lugareños respiran humo y el río Paraguá no se puede ver por la densa humareda.

Pobladores esperan que las autoridades nacionales ayuden a salvar ese área natural ubicado al norte de San Ignacio, en el departamento de Santa Cruz.

Aunque la directora departamental de Recursos Naturales, Yandery Kempff trató de calmar a la población, al señalar que en todos los puntos de incendio hay bomberos trabajando.

La otra zona de fuego dentro del parque es entre Pauserna y Flor de Oro, al frente de la población brasileña de Pimenteras. El fuego está activo desde hace cinco días.

El último punto es Río Verde, una zona de meseta, en esta se reporta cada año fuego, por lo que se presume que es provocado. Todos estos incendios, exceptos este último, comenzaron en los alrededores y luego ingresaron al parque”, sostuvo.

En esta jornada el Ministerio de Medio Ambiente y Agua junto a expertos de la Gobernación cruceña y de las organizaciones no gubernamentales realizaron un sobrevuelo a la zona, con el objetivo de evaluar el impacto en el terreno. Un experto en manejo del fuego se quedó en el lugar.

Se trabaja también con un dron, para calcular el impacto en el medioambiente, y no se descarta el combate aéreo contra el fuego.

Además, en coordinación con otras instituciones se tomarán acciones en conjunto en el Comando de Crisis Permanente.

En desastre

La crisis de salud por el coronavirus se sumó hace días al aumento de incendios en el departamento. Esto derivó a que al menos dos municipios: San Ignacio de Velasco y San Antonio de Lomerío pidan ayuda a la Gobernación cruceña, al declararse en desastre, pues no tienen los recursos económicos ni la logística para atender las emergencias.

El alcalde de San Ignacio de Velasco, Moisés Salces, reconoció que la última semana les faltó personal, pues solo contaban con funcionarios municipales y 10 soldados del Ejército. Aunque existe el compromiso que, desde esta semana, se desplazará más personal de Ejército.

Agregó que esto está limitando sus acciones en sofocar los incendios. Hay lugares donde la población se tuvo que organizar para hacer cortafuegos a fin de evitar que el incendio llegue a áreas pobladas, tal es el caso de la comunidad San Joaquín de la Frontera, que está a dos kilómetros de la frontera con Brasil.

“La emergencia por coronavirus nos dejó en una difícil situación a los municipios y ahora se suma el problema de los incendios”, remarcó.

Desde inicios de este mes en el pequeño municipio de San Antonio de Lomerío se encuentra también en emergencia por los incendios. Esto derivó a que el personal voluntario se canse y abandone el lugar, además que los recursos municipales se vayan agotando. El alcalde Ignacio Soriocó remarcó que necesitan ayuda de todo tipo para socorrer a la población afectada, además de equipos para el personal que está en primera línea.

Varios municipios afectados

En la actualidad, el 72% del departamento está con riesgo alto y muy alto para ocurrencia de incendios forestales, debido a las condiciones del clima: altas temperaturas y falta de lluvia.

La situación es complicada en varios municipios, especialmente en la zona del Pantanal y la Chiquitania. Aunque también en los Valles hay dificultades.

Tal es el caso del municipio de Vallegrande, donde debido a los incendios forestales la situación es crítica. No solo no tiene personal de primera respuesta, sino que tiene problemas logísticos.

El alcalde Casto Romero relata que, a diario, con vehículos deben de trasladar pequeños tanques de agua, por 60 kilómetros para tratar de sofocar el fuego en el territorio denominado Citano, próximo a comunidades pobladas.

De acuerdo a las estimaciones de la Alcaldía, la afectación hasta el fin de semana alcanzaba las 3.000 hectáreas.

El trabajo es bastante complicado. Desde el 8 de septiembre no paramos. Hay zonas inaccesibles y lo que más nos dificulta es la falta de agua”, remarcó.

En la zona, hace una semana, cuando se registraron más incendios, eran al menos 70 personas, principalmente entre personal departamental, municipal y voluntarios, pero los días fueron pasando y llegó el cansancio, por lo que se disminuyó la cantidad de personas que ayudan.

Romero agregó que no hay descanso en las jornadas, pues, pese a que esta zona es de pastizales, hay riesgo de que si avanza llega a Pucarillo, donde hay bastante vegetación y es un área ganadera.

“Esta semana ya se quemaron huertas, pastizales. Lugares con árboles frutales. También hay daño en los animales y algunas personas los está reubicando como una forma de prevenir el desastre”, remarcó.

Incluso reconoció que ante la proximidad del fuego en algunas zonas los pobladores abrieron sendas como cortafuegos.