Los más de 45 días de bloqueos que afectaron recientemente al departamento reforzaron una propuesta que trasciende la infraestructura vial: construir rutas alternas que resten a los grupos radicales asentados en San Julián -considerado por autoridades y dirigentes opositores un bastión del ‘evismo’- la capacidad de paralizar el tránsito de personas, alimentos y exportaciones hacia la Chiquitania. El objetivo es que Santa Cruz disponga de caminos que eviten que un solo punto de conflicto vuelva a condicionar la circulación y la economía regional.
La propuesta comienza a tomar forma a través de dos proyectos carreteros impulsados desde distintos frentes. El primero plantea pavimentar el tramo Cuatro Cañadas - Salinas - San Juan de Lomerío - San Miguel de Velasco, mientras que el segundo propone la construcción de la carretera Concepción - San Antonio de Lomerío - Tres Cruces. Aunque tienen recorridos diferentes, ambas iniciativas persiguen el mismo objetivo: crear una conexión permanente entre el Beni y la Chiquitania con la capital cruceña sin depender del paso por San Julián, municipio que durante los recientes conflictos se convirtió en el principal cuello de botella para el transporte regional.
El gobernador Juan Pablo Velasco confirmó que su administración trabaja en nuevas rutas para blindar al aparato productivo frente a futuros conflictos. Recordó que, tras los bloqueos, sostuvo reuniones con la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) para buscar nuevas salidas de exportación. “Santa Cruz es producción y alimento; tenemos que encontrar soluciones para que el agro no vuelva a quedar paralizado”, sostuvo.
Velasco afirmó además que la demanda prioritaria del sector productivo sigue siendo la infraestructura caminera. Señaló que en los últimos cinco años solo se construyeron 23 kilómetros de carreteras departamentales, mientras que su gestión reactivó 100 kilómetros en apenas dos meses y proyecta ejecutar alrededor de 950 kilómetros priorizados junto a la CAO.
Beneficio para la gente
El diputado uninominal Juan Carlos Grimaldi (PDC) fue quien formalizó el pedido para incorporar a la Red Vial Fundamental el asfaltado Cuatro Cañadas - San Juan de Lomerío - San Miguel de Velasco. El proyecto comprende unos 230 kilómetros, beneficiaría a más de 300 comunidades y conectaría las provincias Ñuflo de Chávez y Velasco con el corredor bioceánico. El alcalde de Cuatro Cañadas, Johan Bergen, afirmó anteriormente que esta carretera permitirá reducir la dependencia del paso por San Julián y minimizar el impacto de futuros bloqueos.
La presidenta de la Asamblea Legislativa Departamental (ALD) cruceña, María René Álvarez, confirmó que el proyecto ya fue presentado al Ministerio de Obras Públicas y que actualmente se ajusta la documentación para adecuarlo a un eventual financiamiento proveniente de un crédito de la CAF destinado a resiliencia climática. Señaló que el nuevo camino no solo impulsará la producción y reducirá tiempos de viaje, sino que permitirá brindar mejores condiciones de acceso a salud y servicios para unas 30 comunidades de Lomerío que hoy enfrentan recorridos de hasta seis horas para cubrir apenas 76 kilómetros.
Álvarez también destacó la segunda alternativa impulsada desde Concepción: la carretera Concepción - San Antonio de Lomerío - Tres Cruces, declarada de necesidad pública por ese municipio. A su juicio, ambas obras responden a una misma lógica: impedir que un reducido grupo vuelva a convertir a San Julián en un punto de extorsión para todo el departamento. Recordó que durante los bloqueos quedaron varados camiones con ganado, se suspendieron ferias agropecuarias y se afectó el abastecimiento de alimentos, mientras denunció la presencia de grupos armados y pidió mayor presencia del Estado para recuperar el control de la zona.
El asambleísta departamental por Velasco, Abelardo Stelzer Zeballos, sostuvo que la conexión con Cuatro Cañadas representa una necesidad estratégica antes que un simple proyecto caminero. Explicó que la nueva ruta reduciría aproximadamente 200 kilómetros entre San Ignacio y Santa Cruz, facilitaría la exportación hacia Brasil y mejoraría la atención de emergencias médicas en comunidades que hoy permanecen prácticamente aisladas durante la época de lluvias.
A su criterio, la conectividad también permitirá abaratar costos de transporte, dinamizar la producción agropecuaria y consolidar una salida permanente para la Chiquitania.
Con el estado de excepción de duración limitada y la posibilidad de que, una vez concluido, resurjan las protestas y bloqueos, ambas carreteras dejan de ser solo proyectos para convertirse en una estrategia destinada a garantizar la economía de Santa Cruz.