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Antes de la llegada del alba, el telón se cerraba. Esta vez, los aplausos no rebotaban en la sala, casi siempre repleta, donde presentaba sus obras. Ahora, los aplausos ascendían presurosos al cielo de los artistas, ese rincón desconocido donde se tejen maravillosas historias que, tarde o temprano, vuelven para inspirar a esos genios que marcan la diferencia.

El adiós de Ubaldo Nallar, 42 años de incansable pasión, se produjo en los entretelones de un día que aún no despuntaba. Luchó contra el Covid-19 como siempre luchó por los derechos de los artistas, por el reconocimiento al arte y su aporte a la sociedad. 

Las redes sociales recuerdan la genialidad de un ser que irradiaba alegría y optimismo allá donde acudía. "Él era libre", matiza Daniela, prima de Ubaldo. "Le gustaba hacer lo que quería, con esa personalidad  cargada de amor que sabe hacia donde marca el rumbo de la vida", recuerda.

Hace poco, celebró sus 25 años como actor. Aquella primera obra, en 1996 con el elenco Casa Teatro, despertó un talento imparable. Sus primeros pasos como actor los compartió entre los elencos de Casa Teatro (1996 a 1999) y La Gruta de Macondo (1998 a 2000). Tiempo suficiente para aprender y marcarse una nueva meta.

Con Panicum Teatro asumió la responsabilidad plena de dirigir y producir más de una veintena de obras. Radicado en Santa Cruz de la Sierra, tierra de emprendedores, Ubaldo osó sembrar donde muy pocos creían. 


En su vitrina personal, lejos de la mirada de curiosos, guardaba una decena de premios y reconocimientos por sus obras. El 'Bicu Bicu', galardones del festival 'De los Andes' o del 'Bertold Brech' son el reflejo de esa entrega única.

Firme convencido del valor del arte en una sociedad que persigue su identidad, redobló su apuesta con la instalación de un café artístico en la esquina más emblemática de la plaza 24 de septiembre. Aquel 2005, la luz naciente del sol depositaba sus primeros rayos en Café Lorca, tal y como lo hizo esta mañana para despedirlo.

Sarita Mansilla lo considera como "un ser excepcional, genuino, entregado". Ambos se entendían en ese diálogo que recorre infinidad de temáticas mientras el café se enfría y los sueños se hacen realidad. En esas charlas surgió la idea del Paseo Peatonal y Cultural de la calle Beni, "una deuda que como ciudad le debemos", compromete Mansilla.

"Amaba lo que hacía", recuerda la actual secretaria municipal de cultura. "Era exigente consigo mismo y trasmitía ese grado de entrega a sus elencos". Sarita rescata esa pasión que no se dejaba nublar por los elogios fáciles y que empuja el arte, ya sea como actor, director, productor o gestor cultural, a ofrecer "lo mejor de lo mejor" a Santa Cruz.

"El Café Lorca - revela Andrés Canedo, otro apasionado del arte, -es, además, un centro de irradiación cultural, debido a la presencia permanente de músicos destacados, sin olvidar las maravillas gastronómicas de su excelente restaurant".

Con esa nueva 'base de operaciones' abrió la puerta para ofrece "formas novedosas y muy contemporáneas de hacer teatro, con puestas en escena que rompían con los cánones tradicionales", confiesa Canedo en una extensa e íntima despedida en su cuenta de Facebook. 

Cuesta recopilar las miles de historias que se han compartido en las redes sociales para recordar y despedir a Nallar. A veces, basta una muestra para no abrumar. 

"Formó grupos, enseñó a nuevos actores, tuvo el talento de elegir talentosos actores y actrices para sus elencos y tuvo la sabiduría escoger buenas obras para sus presentaciones. Pero el aporte de Ubaldo al teatro nacional, es más grande que el de haber mostrado teatro del bueno", sintetiza Andrés Canedo.

Nallar mantuvo firme su compromiso con los artistas. Entre 2007 y 2008 asumió la coordinación nacional en el directorio de la Red Cultural Mercosur. Vivi Michelle Colombo destaca su liderazgo para organizar y dignificar la profesión de los actores. De ese ímpetu se consolidó la Asociación de Actores de Santa Cruz.

El adiós en las redes sociales

El cariño que despertaba Ubaldo Nallar se refleja en las sentidas despedidas que familiares y amigos mostraron desde las redes sociales. Sarita Mansilla lo recuerda como un amigo, tan cercano como un familiar.

La presentadora de televisión Anabel Angus participó en varios talleres de teatro que dictó Nallar. "Soñamos en grande juntos", confesó Angus mientras refleja la impotencia de muchos que no entienden la  crueldad de este virus fatal.

Sin palabras, pero con un reconocimiento enorme, se despiden también del director y dramaturgo.

El cineasta Jorge Sierra recurrió a una foto de una cena grupal donde el arte se convertía en el centro de una nutrida mesa. "Nos vas a hacer falta a los que te queremos y admiramos", lamenta.

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