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El bloqueo en la ruta que une Trinidad con la capital cruceña se radicalizó este jueves, a pocas horas de que se instale el diálogo con la Gobernación Cruceña. Los productores y los transportistas son los más perjudicados con esta medida de presión.


Este jueves se cumplió el cuarto día de esta manifestación y las filas de los vehículos crecía conforme pasaban las horas. Los transportistas afectados pedían a las autoridades municipales de San Julián acudir al diálogo con el gobernador Luis Fernando Camacho para levantar el bloqueo, pues aseguran que ellos ya no tienen ni agua para beber.

Benito Bustillo espera que se levante el bloqueo echado en su hamaca que colgó de la carrocería de su camión/Foto Fuad Landívar

Juan Carlos García, conductor de bus de servicio público, comentó a EL DEBER que quiere llegar a Santa Cruz para el Día de la Madre. Señaló que todos los pasajeros abandonaron su bus para hacer trasbordo y llegar a sus destinos.

Mientras que Benito Bustillo, chofer de un camión, está en la carretera a Trinidad desde hace cuatro días y ya no se aflige esperando a que se levante el bloqueo, pues todos los días cuelga su hamaca en la carrocería de su vehículo para descansar al aire libre.

Los productores son parte del otro sector afectado, pues no han podido llegar a los mercados a vender sus mercaderías. Piden a las autoridades llegar a un acuerdo para levantar este bloqueo.

Este jueves más personas se sumaron a la medida de presión y se espera que a las 9:00 de este viernes, el alcalde San Julián, Willy Calderón, y otros sectores movilizados tengan una mesa de diálogo con el gobernador cruceño en las oficinas del Centro de Educación Ambiental.

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