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Con vendedores invadiendo aceras y calles se encuentran los antiguos mercados La Ramada, Los Pozos y Abasto.

Con esto retrocede la política de liberación de espacios públicos impulsada por las autoridades municipales, un proceso que se inició hace más de cuatro años con el traslado a los nuevos centros de abastecimiento.

Los vendedores ambulantes exponen su mercadería ante el escaso control municipal en estas semanas en las que comenzó la transición de gestión, donde la alcaldesa interina, Angélica Sosa, pasará la administración municipal al alcalde electo, Jhonny Fernández.

Lo que se muestra

Desde la planta alta del comercial ubicado en la calle Amboró, que es la vía más amplia del antiguo mercado La Ramada, se observan carpas de puestos improvisados. Un poco más hacia la calle Muchirí, se oferta todo tipo de mercaderías, resaltando ropa y zapatos. Hacia el pasillo Sutó se incrementa la exposición de alimentos.

Los comerciantes ofertan sus productos sobre carpas o en puestos improvisados y aseguran que ya es escaso el control de la guardia municipal.

A esto se suma que ambas aceras de la avenida Grigotá, entre primer y segundo anillo, volvieron a ser ocupadas por los comerciantes.

El año pasado estos lugares fueron despejados y los gendarmes controlaban que no vuelvan a instalarse los comerciantes.

Más al centro, en el mercado Los Pozos la situación se repite. Las calles que bordean el comercial están nuevamente llenas de vendedores.

En el mercado Abasto, sobre el tercer anillo interno, los vendedores volvieron a tomar la acera que está justo al frente del antiguo mercado. En este fin de semana, una larga feria se extendía en la zona y tampoco se desplazaron guardias municipales.

Nueva gestión

El alcalde electo, Jhonny Fernández, indicó que hará una auditoría a los puestos entregados en los nuevos mercados municipales, pues la proyección era trasladar los ambulantes y estos siguen ocupando espacios públicos.

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