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El próximo miércoles se cumplirán once meses desde que los bolivianos recibían, atemorizados, la noticia de que el coronavirus había aterrizado en el país, con la notificación de los primeros dos casos positivos. En todo este tiempo, el virus ha golpeado como ningún otro a las familias bolivianas, cobrándose la vida 15 personas cada día solo en Santa Cruz.

Así lo reflejan las estadísticas oficiales, que muestran que el departamento cruceño tiene una tasa de letalidad acumulada del 6,51% y que, en promedio, fallecen 15 personas como consecuencia de este enemigo invisible.

Después de haber vivido una primera oleada, ahora Santa Cruz atraviesa el momento más duro del rebrote y nuevamente se han visibilizado los reclamos por la saturación de hospitales, además de los pedidos desesperados por encontrar el antiviral Remdesivir y plasma para familiares y médicos llenan las redes sociales.

Las estadísticas del Servicio Departamental de Salud (Sedes) muestran que julio, cuando fue el pico de la primera oleada, junto con junio, fueron los meses que más enlutaron a los cruceños, porque cada jornada cerraba con 31 decesos; mientras que en enero (de 2021) se registraron un promedio de diez muertes por día. Sin embargo, preocupa que las muertes sigan en ascenso más aún si se toman en cuenta los contagios, que en enero superaron con casi 7.000 a los casos registrados en julio. Mientras en julio se anotaron 15.528, enero cerró con 22.000 infectados, superando todos los récord.

Al director del Sedes, Marcelo Ríos, le preocupa que la capacidad hospitalaria se vea saturada por el creciente número de contagios, ya que la velocidad de transmisión es mucho más rápida que en el primer golpe de la pandemia. Se basa en los datos estadísticos, que dan cuenta que ahora se registran un promedio de 730 contagios por día y 30 casos cada hora, cuando en julio el promedio era de 500 por día y de 20 por hora.

Por su parte, el gerente de Epidemiología del Sedes, Carlos Alberto Hurtado, advierte que estamos en una situación compleja porque se han juntado los tres momentos de una epidemia, toda vez que los contagios están en ascenso, la demanda de camas es creciente y cada día se lamentan muertes de personas.

“Las epidemias se miden de tres formas: al inicio, por la incidencia; durante la epidemia, por la tasa de ocupación de camas; y al final, por los decesos que deja. En este momento tenemos curva ascendente, con 7.000 casos (en enero) más que en julio, tenemos una alta ocupación de camas y las muertes seguramente van a seguir en aumento debido a la alta incidencia que hay”, dijo Hurtado.

Alertó que Santa Cruz se mantiene en una etapa de franco ascenso de casos de Covid-19 como se demuestra con las cifras diarias de nuevos casos y decesos, por lo que descarta que se haya llegado a una meseta y se ralenticen los contagios.

“Lo que nos preocupa es la prevención de la población y la atención en los centros de salud de los primeros niveles para no saturar los hospitales de tercer nivel”, indicó Hurtado. Además, insiste en que es necesaria una declaratoria de la cuarentena rígida para cortar la transmisión del virus.

No obstante, algo que ha evitado que la mortalidad sea menor a la de julio es que ahora se cuenta con un sistema de salud con mayor capacidad y la población está mejor informada y preparada.

A estas alturas, gran parte de la población tiene en sus botiquines Hidroxicloroquina, Ivermectina, Azitromicina y Dexametasona, que son medicamentos básicos para contrarrestar la infección.

Asimismo, los médicos que acuden a llamado a dar tratamientos a domicilio ayudan a que la gente inicie tratamiento oportuno y no se complique.

Saturación de camas

El vocero del Colegio Médico, Henry Aguilera, alertó que las Unidades de Terapia Intensiva (UTI) ya están saturadas y que, incluso, tienen colegas que buscan en clínicas privadas porque la Caja Nacional de Salud (CNS), que atiende al sector, también está llena.

En enero, la CNS contaba con 17 camas UTI y se planeaba ampliar un domo, pero el equipamiento no estaba completo.

En cuanto a los espacios en UTI del sistema público hasta el 29 de enero se contabilizaban 41 camas habilitadas en los cinco hospitales que atienden a pacientes con coronavirus: 5 en el hospital Mario Ortiz Suárez; 4 en el Instituto Oncológico del Oriente Boliviano; 15 en el hospital Japonés; 10 en el San Juan de Dios y 12 en el hospital Óscar Urenda de Montero. Sin embargo, con los nuevos contratos entregados este viernes, se aumentaron más unidades, que siguen siendo insuficientes.

Sobre la disponibilidad de camas para pacientes leves y moderados que están bajo la administración de la municipalidad, el informe del Sedes da cuenta que se disponen de 242 camas, de las cuales 60 están en el centro Tatú y son para afectados moderados y las restantes192 en el centro San Isidro, que son para asintomáticos o con manifestaciones leves.



Los decesos

Los registros oficiales, dan cuenta que Santa Cruz tiene más muertes por el número de población que concentra. Entre 1 y 29 de enero, el departamento cruceño registró 286 decesos, de los cuales 257 correspondían al municipio capitalino; 9 a La Guardia; 9 a Montero; 3 a El Torno y el resto a Camiri, Fernández Alonso, Mairana, Mineros, Roboré, San José de Chiquitos, San Miguel de Velasco y Warnes, con 1 caso cada uno.

Paro médico

Precisamente, ante la creciente ola de contagios, el Colegio Médico Departamental ha decretado un paro, de 48 horas, que se cumplirá el martes y miércoles, para exigir que la Alcaldía Municipal declare cuarentena rígida porque considera que manteniendo a la población en sus viviendas durante 14 días se controlarán los contagios, medida que también es avalada por el Sedes.

Sin embargo, la alcaldesa interina, Angélica Sosa, descarta la medida justificando que la tasa de letalidad de diciembre es la misma que se tuvo en agosto de 2020, cuando se aplanaba la curva de contagios de Covid-19, y que ahora existe “más experiencia” y los hospitales “tienen más capacidad”, con la contratación de 4.000 profesionales sanitarios.

Indicó que ningún municipio ha visto posible entrar en una cuarentena rígida por muchas razones, una de ellas, es que la gente necesita alimentarse.

Por su parte, el secretario municipal de Comunicación, Ezequiel Serres, manifestó que no se puede concebir una cuarentena rígida aislada de los otros municipios, debido a los altos índices que se reportan en las localidades colindantes a Santa Cruz de la Sierra.

MÉDICOS VÍCTIMAS

El Colegio Médico lamenta que en lo que va de la pandemia más de 100 profesionales de salud hayan perdido la vida por el Covid-19, El primer deceso fue el de la enfermera de Montero, Fanny Durán Cuéllar, que perdió la vida con siete meses de gestación. 

Una semana después, murió también Disneyda Vare Suárez, otra enfermera que trabajaba en el hospital Germán Vaca Díez, en Roboré. Ambas dejaron niños huérfanos. A partir de ellas, el Gobierno nacional prometió un seguro de vida para el personal de salud que fallezca en la primera línea de lucha contra el Covid-19.

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