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Se fue un amigo de la naturaleza y noble protector de los animales salvajes del departamento cruceño. Raúl Rojas, biólogo y maestro de biólogos, falleció en las últimas horas a causa del Covid-19, una batalla que no pudo ganar y que se complicó desde inicios de mes cuando fue ingresado en el hospital de la Pampa de la Isla.

La situación de este rescatista, que desde hace pocos meses era el  jefe de la Unidad de Gestión y Conservación del Ministerio de Medio Ambiente, se vio afectada por el virus, por lo que sus allegados iniciaron campañas para ayudar en esta lucha, así como a su esposa y sus tres hijos que también se han visto infectados con el virus.

Durante los últimos 15 años, Rojas trabajó en la defensa de animales silvestres, con una especial dedicación a las aves. Estudió en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno e hizo una especialización en Manejo de Fauna Silvestre en la Universidad Nacional de Córdoba. 

Trabajó como responsable de Biodiversidad de la Gobernación de Santa Cruz y hace poco fue convocado para ejercer como jefe de la Unidad de Gestión y Conservación del Ministerio de Medio Ambiente, su último cargo.

Entre lágrimas, la secretaria de Medio Ambiente de la Gobernacion, Cinthia Asín, recordó que en su paso como responsable Biodiversidad del departamento, Rojas encabezó diferentes luchas en defensa de la vida silvestre y en la lucha contra los incendios forestales.

"Además de colega de trabajo, Raúl fue amigo, un biólogo entregado a su trabajo y que iba más allá cuando se trataba de ayudar. Amaba profundamente lo que hacía y se reflejaba en su labor", señaló Asín.

Antes de ser internado, Raúl estaba gestionando donaciones para los centros de custodia para animales por la falta de recursos por la emergencia sanitaria por el coronavirus. Previo a eso, estuvo velando por el caso del zorro Antonio, según comentó su esposa al momento de ser ingresado.

Daniela Vidal, directora de la Asociación Civil Ser Fauna, recordó que Rojas se entregó a la labor del mediático rescate de la osa homiguera Valentina, nombre que fue puesto por el propio biólogo debido a la valentía del animal por aferrarse a la vida.

"Fue un ejemplo en Bolivia para los profesionales, no se preocupó con tal de cumplir su función y tomó la bandera contra el tráfico de animales e hizo frente a los traficantes (como el sonado caso del tráfico de colmillos de jaguar) y fue muy leal a sus ideales", expresó Vidal.