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Era la tarde del 15 de de agosto de 1961, el día empezaba a cederle el paso a la noche y a Emiliano Luján le pareció ver que el Cristo Redentor que acababa de erigir sostenía un ataúd en sus brazos. 

A los pies de su obra, a la que le había dedicado dos años de denodada entrega, un grupo de católicos que había participado del IV Congreso Eucarístico Nacional rezaba y cantaba alabanzas.

"Fue un momento de gran conmoción", rememora 60 años después Ramiro Luján Melazzini, el menor de los seis hijos que tuvo Emiliano Luján, quien es considerado uno de los escultores fundamentales del siglo XX en Bolivia.

Ramiro cuenta que antes de que su padre se postulara y ganara el concurso que lanzó el IV Congreso Eucarístico para construir el monumento al Cristo Redentor había fallecido su primogénito, a la edad de 11 años, y esto le provocó un bloqueo artístico por lo que, la visión que tuvo aquel día, "significó para él la entrega de su hijo a Cristo". De ese modo, mientras los allí reunidos cantaban alabanzas, él se arrodilló, lloró y dio gracias a Dios.


Emiliano Luján esculpió en bronce el monumento al Cristo Redentor. Foto: Familia Luján


Conocer esta parte de la historia, que forma parte de las memorias de la familia Luján Melazzini, hace que cada que Ramiro visita Santa Cruz y es recibido por los brazos extendidos del Cristo Redentor, le embargue una gran emoción y admiración a la obra de su padre "por la riqueza emocional que ha creado al convertirse en un núcleo que aglutina a toda una población", dice.

La admiración incrementa, agrega Ramiro, que también es escultor, al recordar las condiciones en las que trabajaba su padre. Él tenía seis años cuando veía a su progenitor esculpiendo en bronce al Cristo de 7,5 metros de altura, pieza por pieza, en el patio en su casa, y que ahora se yergue en la intersección del segundo anillo y la ruta al norte.

Símbolo de hospitalidad, fe e identidad de los cruceños

Ese 15 de agosto de 1961, el grupo de católicos y el escultor fueron testigos, sin saberlo, de un día histórico y de ello dan constancia los 60 años que han transcurrido. Desde entonces, el monumento al Cristo Redentor se ha convertido en símbolo de hospitalidad, fe e identidad de los cruceños, y también ha sido testigo y escenario de hitos históricos.


A los pies del monumento al Cristo Redentor se han registrado hitos importantes de la historia de Santa Cruz. Foto: EL DEBER

Sin embargo, hace 60 años la masa urbana de la capital cruceña no llegaba ni al segundo anillo, es por ello que el monumento, que fue trasladado por tierra desde La Paz hasta Santa Cruz, fue erigido 'en las afueras de la ciudad' como símbolo de protección y como recuerdo del congreso eucarístico, dice el padre Hugo Ara, vicario de Comunicación de la Arquidiócesis de Santa Cruz.

Justamente, para recordar los 60 años de este encuentro y del monumento al Cristo Redentor, así como el inicio de las fiestas septembrinas, este miércoles, a las 19:00, están invitados los cruceños a participar de una misa a los pies de este símbolo departamental, misma que será celebrada por el monseñor Sergio Gualberti.

Uno de los pedidos, señaló Ara, que se hará en esta celebración litúrgica es para que septiembre se traduzca en diálogo y que haya fraternidad en el país, además de "dar gracias por la exuberancia dada por Dios a Santa Cruz en su naturaleza".


El padre Hugo Ara muestra una estatuilla en madera, en la que se inspiró Emiliano Luján para esculpir el monumento que ahora se encuentra en el segundo anillo de la capital cruceña. Foto: Ricardo Montero



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