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El coronavirus ha golpeado con dureza a quienes están en la primera línea de lucha contra el virus.

Un día antes de que falleciera Óscar Urenda, secretario de Salud de la Gobernación cruceña, a Miguel García, director del Programa Dengue, del Servicio Departamental de Salud (Sedes) Santa Cruz, le ponían tubos en la garganta para que pudiera respirar.

Eso ocurrió el jueves 23 de julio, pero García ya se encontraba internado desde el sábado 18 en la Caja Nacional de Salud (CNS). La diferencia es que la parte de la intubación está complicando más a la familia de García, tanto en lo emocional, por el delicado estado de salud de él, como por el aspecto económico, porque demanda remedios costosos en cuidados intensivos (UTI).

Los familiares dicen que el seguro no está cubriendo los medicamentos que el paciente requiere cada día en la UTI, entre ellos 16 a 18 unidades de Atracurio 50 mg (cada una cuesta más de Bs 100), y tres Amoxicilina+IBL 1.5 g (a casi Bs 60) y Heparina de bajo peso molecular de 40 mg.

Desesperados porque ya no pueden afrontar los gastos, habilitaron una cuenta, de la esposa de García, con la esperanza de que la población los colabore. La caja de ahorro es del Banco Unión, 1-7588764, a nombre de Dolores Céspedes Vaca (esposa), con documento 3169288 SC y celular 785-16862.

"Ya hemos gastado casi todo lo que teníamos", dice Dolores, la compañera de vida de García, que también es médico y que se encuentra aislada y en recuperación del Covid-19. De los cuatro hijos de García, solo uno dio negativo al virus y es quien está en los correteos para conseguir la ayuda que permita a su papá mantenerse con vida.

Miguel García es el segundo al mando en la Unidad de Epidemiología del Sedes, después del fallecido Dr. Roberto Tórrez, que ocupaba la gerencia.