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L. Mendieta - M. Soliz - R. Navia

El eco de los piedrazos y de los gri­tos desesperados, de los sonidos de los balazos y de los heridos que caían al suelo en el enfrentamien­to en el Plan 3.000 del lunes, entre sectores convocados por el MAS y bloqueadores que acusan de fraude al Tribunal Supremo Electoral, se sintió ayer en el resto de la población, donde los ciudadanos llevan a cabo bloqueos de calles y avenidas para defender su voto del 20 de octubre.

Por donde uno iba, la gente co­mentaba lo ocurrido en la zona del trillo del Plan 3.000.

Desde el centro de la ciudad hasta el nove­no anillo y más allá, desde el norte hasta el sur y del este al oeste.

Las conversaciones giraban en torno a lo que había ocurrido y sobre ese hombre que sembró el terror, que estaba vestido de una polera y go­rra camufladas, de short negro y za­patillas deportivas que fue filmado con un arma de fuego en la mano derecha.

También conversaban sobre las tormentas de piedras que cayeron en las casas del Plan 3.000, hiriendo a personas, rompiendo te­chos y parabrisas de vehículos.

El paro cívico que lleva adelante la ciudadanía no detiene las activi­dades en los hospitales públicos, y fueron escuchados los pedidos de las autoridades de salud que soli­citaron a las personas que realizan bloqueos tener más flexibilidad con las ambulancias y pacientes enfermos. 

“Dentro de la situación que vive el departamento la atención de emergencias es normal.

Sin em­bargo, existen muchas dificultades para que los pacientes y el personal de salud lleguen a los hospitales, lo que provoca el retraso y la limita­ción en la atención de los enfer­mos”, manifestó Omar Lastra, jefe de emergencias del Hospital Fran­cés, que en los últimos días se ha visto rebasado ante la demanda de sus servicios, sobre todo en pedia­tría y ginecoobstetricia.

En el séptimo día del paro cívi­co, EL DEBER observó que la ciu­dadanía se volvió más tolerante para permitir el paso de personas autorizadas por los puntos de blo­queo. 

Por ejemplo, en el segundo anillo y Madre India, unos jóvenes se acercaban a cada vehículo y lue­go de recibir una breve explicación permitían el paso añadiendo con gritos amigables: “Nadie se cansa”.

Una prueba de la flexibilización son los pacientes que requieren con urgencia atención. Por ejem­plo, un familiar con un paciente con diálisis, que prefirió no ser citada, indicó que los primeros días del paro con bloqueo la po­blación fue muy intransigente y les obstaculizó el paso, pero poco a poco se fueron concienciando de la importancia de dejar pasar estos vehículos.

“Hay pacientes que vienen desde el kilómetro 9 o desde Montero y la verdad hay más ayuda, pero aún es una odisea poder llegar al hospital”, comentó

Dificultades con la basura

Justo al frente del mercado 4 de No­viembre se formó un microbasural, pues además de los residuos de los comerciantes, los vecinos optaron por dejar en este lugar sus residuos.

Justo ayer, luego de dos días, llega­ron dos camiones de basura para recoger los residuos. Casi simultá­neamente otra cuadrilla trabajaba en el lavado de las calles aledañas al antiguo mercado Los Pozos.

El gerente general de la Empresa Municipal de Aseo Urbano, Jhonny Bowles, detalló que pese a los esfuerzos que realizan a diario solo recogen entre 1.000 y 1.200 tonela­das, mientras que en días regulares llegan a cerca de 1.800 toneladas.

Iniciativas en barrios

En estas jornadas de protesta, la ciudadanía, desde los barrios, igual muestra preocupación por el medioambiente. 

Un claro ejem­plo es Paola Aguilera, una vecina de la avenida Centenario, entre segundo y tercer anillo, donde hace una semana no llega la cua­drilla de limpieza. Por esto ella y su hermana decidieron limpiar la plazuela 3 de Mayo.

Olla comunitaria

La solidaridad se pone a prueba ca­da día. Un grupo de personas puso en práctica la iniciativa de la “olla comunitaria” y asisten con comida a centros de salud, a los indígenas que marcharon en defensa del bos­que y a muchos vecinos.

La presidenta del Concejo Municipal, Angélica Sosa, anun­ció que desde hoy se habilitará el “servicio gratuito de olla común” en los distritos 5, 6, 7, 8, 9, 10 y 12. En las subalcaldías de estos se en­tregará a los vecinos desayuno, al­muerzo y cena durante lo que du­re el paro cívico.

También desde hoy se tiene previsto entregar agua en las 30 rotondas con mayor par­ticipación de los vecinos.