Escucha esta nota aquí

Era una noche fría, llovía. Gladys Echenique estaba con su hijo de 12 años en la calle. “Me abrazó llorando y me dijo que le dolía ver a los niños de la calle desabrigados”, recuerda. Esa noche, Gladys, socióloga que trabaja hace ocho años con personas en situación de calle, no durmió bien y durante muchos días estuvo intranquila. Sentía que debía hacer algo. 


“En internet leí una noticia sobre una iniciativa en México de colocar percheros en las calles para recibir donaciones y entregar ropa de invierno, y pensé que se podía replicar en Santa Cruz”, comenta mientras cuelga ropa en un perchero instalado en la esquina del segundo anillo y avenida Alemania, bajo un letrero con una frase que se repite en otros países en los que se aplica esta iniciativa: “¿Tienes frío?, tomá uno; ¿quieres ayudar?, doná uno”. 

Una publicación en el ‘Face’
El viento del sur y la lluvia del fin de semana anunciaron el arribo del invierno; en la ciudad hay ferias para comprar ropa abrigada. Pero, ¿y los que no tienen dinero? 
Pensando en ellos, conmovida por las lágrimas de su hijo, Gladys decidió convocar, a través de la página de Facebook ¿Alguien sabe?, a voluntarios que deseen ejecutar la idea de colocar perchas en puntos de la ciudad donde donar y entregar abrigo para la gente de la calle. 


Así nació, en junio de 2016, Calentando corazones, una agrupación de ciudadanos voluntarios para brindar ayuda a las personas en situación de calle. El año pasado colectaron y repartieron unos 20 fardos de ropa de invierno. Tienen 15 personas permanentes que mueven a otras 200 en Santa Cruz y también han germinado en Sucre, donde hay más de 40 voluntarios. 


El reporte del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) proyecta que el sur se quedará hasta mediados de semana, con descenso de temperaturas de hasta 17 grados y lluvias moderadas. El pronosticador Javier Gunter, de Meteorología de Aasana señala que las lluvias se han anticipado y que desde hace un par de años, el invierno también, debido al cambio climático. 


Conociendo esto, los voluntarios, que realizan actividades durante todo el año una o dos veces por semana, se movilizan todos los días cuando se aproxima el invierno, recibiendo donaciones de personas particulares, colegios, universidades y otras instituciones. El pasado fin de semana, la pastoral de la iglesia Espíritu Santo del barrio Chacarilla les hizo una donación e inmediatamente la llevaron a uno de los diez puntos donde tienen sus percheros. Niños trabajadores de la calle y niños ayoreos, acudieron a tomar la ropa de los percheros. 

Respondieron a la publicación
“Nos costó mucho al inicio concienciar que estaba dirigido a gente de la calle, porque había gente que bajaba de sus autos para llevarse las prendas”, cuenta Patricia Meruvia, una de las primeras voluntarias que respondió a la publicación de Gladys. 


¿Qué la movió a hacerlo?, simplemente unirse a una causa por la que trabajó desde que era niña y junto con las religiosas y sus compañeras de colegio llevaban todo tipo de ayuda a las zonas más alejadas de la ciudad.
“Me duele ver que haya gente que no tenga acceso a la salud, al abrigo y otras cosas básicas”, dice. Algo que la marcó fue el haber llevado medicamentos, víveres y ropa a un barrio de la periferia y toparse con un hombre con el vientre hinchado, en una precaria cama y totalmente solo. “Murió en mis brazos, eso me dejó marcada”, dice. 


Marcelo Hurtado también respondió a la publicación del Facebook, y pensaba ir a dos o tres reuniones para ayudar en algo y quedar “tranquilo con mi conciencia”, pero al ver que era un proyecto serio, decidió seguir y hoy es uno de los 15 voluntarios permanentes, y se encarga del marketing y contacto con empresas para recibir donativos. 


“Lo que hacemos es dar nuestro tiempo libre a algo productivo, ayudando a quienes lo necesitan”, dice. Saluda con familiaridad a jóvenes y adolescentes que se le acercan, estrechan su mano y conversan con él como si fuese un amigo de barrio o de escuela. “Ellos (la gente de la calle) son gente buena, por eso duele verlos cuando están bajo efectos de las drogas”, comenta. 


La intención de Calentando corazones va más allá de llevar comida y abrigo a quienes lo precisan. “El objetivo es acercarnos y llegar a convencerlos de que cambien su vida. Ya lo hemos conseguido con tres de ellos y seguimos trabajando apuntando a eso”, dice, firme, Echenique. 


En la avenida San Martín y tercer anillo, hay otro punto para ‘calentar corazones’. “El año pasado mucha gente venía a dejar su donación y faltaba espacio, por eso colocaron muchos clavos; ahora que se acerca el invierno, de seguro la gente volverá a venir”, señala Miguel Chambilla, un comerciante que trabaja en esa esquina. 

Comentarios