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Los incendios registrados en el municipio de Postrervalle han arrasado con cerca de 80.000 hectáreas. El fuego se extiende desde Rositas hasta Mosqueras, dos localidades donde la población respira humo y teme perder sus cultivos. A esto se suma la falta de agua, toda vez que el fuego ha dañado las cañerías que abastecen a las comunidades con agua para el consumo humano y de los animales.

Según Julio Romero, presidente de la Asociación de Ganaderos, los vecinos están agotados y desesperados frente al fuego que destruye cultivos de sandía, zapallo y otros alimentos. El fuego tampoco perdonó a los corrales, las cercas y dos casa de madera. Los animales también tuvieron que ser evacuados. Avizoran una probable escasez de alimentos.

El agua de los ríos no es apta para el consumo humano y tampoco para el de los animales, ya que las cenizas del fuego se asentaron en el curso de las fuentes de agua del municipio.  

Los animales sufren por la falta de agua. El agua de ríos está contaminada por las cenizas

Según los pobladores, la situación también hace mella en la salud de la gente, especialmente en los niños, que padecen de infecciones respiratorias y oculares por el humo.

"Todo es desgarrante y muy doloroso. Los bomberos no abastecen, necesitan oxígeno, equipos y ambulancias. El fuego no se puede controlar, entró a las casas, no hay nada que salvar. Estamos rodeados y necesitamos ayuda", fue el clamor de una de las vecinas.

Los vecinos ven impotentes cómo se acerca el fuego a sus viviendas y cultivos

Si bien se conoce que llovió en las últimas horas, el subgobernador de la provincia Vallegrande, Néstor Villagómez, dijo que fue una lluvia leve y el fuego no cesa. "Nunca habíamos visto algo de tal magnitud", apuntó.

Ante este escenario, la secretaria de Medio Ambiente de la Gobernación, Cinthia Asin, informó que se está enviando brigadas, equipo logístico y 1.200 botellas de agua para paliar la situación de manera inmediata, mientras se realizan las labores de mitigación del fuego.