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El fuego llegó al parque Ñembi Guasu, que es un área de conservación ecológica de la Nación Guaraní. El lugar está ubicado en Charagua, al sur de Roboré, en la frontera con Paraguay.

Imágenes captadas por EL DEBER lugar muestran la magnitud del incendio, que consume gran parte del bosque.

Al igual que sucede con otros sitios afectados por las llamas, el trabajo que se realiza en tierra es insuficiente para controlar el siniestro. 

 

 

Ñembi Guasu que significa “Gran escondite”, es un área de Conservación e con más de 1,2 millones de hectáreas, creada recientemente bajo la Autonomía Indígena Charagua Iyambae, que además de ser un sitio de gran biodiversidad e importancia estrategia para la conservación del Gran Chaco Sudamericano, es el refugio del único pueblo indigena no contactado, o en aislamiento voluntario, gran parte de su territorio corresponde a una vegetación denominada Matorral Chiquitano (Abayoy) en el mejor estado de conservación albergando una gran cantidad de fauna y flora endémica (propia del lugar).

“Es realmente lamentable que el fuego haya afectado una gran porción del territorio la elaboración de este informe preliminar con presencia de biólogos, ingenieros ambientales y otros profesionales es para hacer reconocimiento en campo de las zonas que han sido afectadas por el incendio, Identificar las causas que han originado el incendio en la zona y hacer un primer relevamiento de los impactos negativos producto de la catástrofe que preocupa de sobre manera por los efectos colaterales que arrastre”, señala Iván Arnold, Director de la organización NATIVA.

El informe preliminar y que es una primera mirada de lo ocurrido en el área protegida identifica varias afectaciones:

A la Biodiversidad:

Existe alrededor de 100 km de distancia donde se observa que el fuego arrasó tanto en el margen izquierdo como derecho del camino, bosque conformado por Matorrales chiquitanos, Palmares y especies de vegetación típica del ecosistema Chaqueño con transición a Chiquitano, generando así una impactante modificación del Paisaje.

Un sin número de animales muertos en la zona, nidos de aves, madrigueras y colmenas que han sido afectados por los focos de incendio y consecuentemente han llegado a desaparecer, y en muchos casos la fauna a migrado a zonas cercanas a los puestos ganaderos, brechas de acceso y comunidades aledañas.

El efecto del incendio sobre la alta diversidad de especies, importantes endemismos de flora y fauna es incalculable teniendo en cuenta que la importancia de la zona y su declaratoria de área protegida de Ñembi Guasu reside en ser territorio de conectividad con las otras dos áreas protegidas nacionales (Kaaiya y Otuquis) que conforman conjuntamente un corredor biológico donde la biodiversidad se desarrolla.

Suelo:

Se ha registrado la perdida de cobertura vegetal dejando en grandes espacios, únicamente amplios arenales que han modificado sus propiedades y se convierten en sitios propensos a la degradación a través de la denominada erosión post-incendio. Se debe considerar que el nivel de degradación del suelo depende de la topografía del lugar, los procesos de erosión, la tasa de regeneración de la cobertura vegetal, la intensidad y la duración del fuego.

Esta afectación también provoca la alteración de los recursos hídricos, favoreciendo la inducción de la contaminación del agua tanto superficial como subterránea.

Agua:

Si bien la mayoría de los focos de incendio hasta el 22 de agosto se han registrado lejos de las fuentes superficiales de agua en la zona, el impacto negativo postincendio afecta a las fuentes de agua en la modificación del ciclo hidrológico, la disminución de la tasa de retención e infiltración al no contar con suelos con cobertura vegetal, aumento en el escurrimiento y propicia una sequía considerable en la zona.

Poblaciones e infraestructuras

El informe apunta a que se ha puesto en riesgo y afectado la zona donde habita la única población nómada de “No contactados” correspondiente a la Cultura Ayorea, los focos de incendio están dentro del polígono priorizado por el Decreto N°1286 que ratifica la categoría de protección a una porción del área de Ñembi Guasu de alrededor de 536 000 ha.

El documento registra afectaciones sobre infraestructuras de comunidades campesinas, comunidades interculturales (asentamientos) donde se han incendiado chozas, estancias ganaderas donde ha arrasado con el forraje, e instalaciones de la Portería de GTB (Gas Transboliviano) donde se observó las más grandes afectaciones materiales (quema de motores, paneles solares, parte de la vivienda y tanque de agua entre otros).

El área de conservación ÑEMBI GUASU es una zona con alto nivel de vulnerabilidad a fenómenos naturales como ser la Sequía y los Incendios (De origen Natural y Antrópico), que año a año afectan miles de hectáreas de bosque y medios de vida de las comunidades campesinas, comunidades indígenas y productores de la zona.

El Área de Conservación e Importancia Ecológica Ñembi Guasu se convierte así en la segunda zona de protección más grande del Chaco Sudamericano, que tiene bajo su cuidado especies de fauna como el jaguar (Panthera onca), el puma (Puma concolor), el mono nocturno (Aotus Azarae) y el oso hormiguero (Tamandua tetradactyla). Pero también protege el territorio del pueblo indígena Ayoreo que aún permanece en aislamiento voluntario.