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La ciudadela Andrés Ibáñez que nació como un espacio de refugio para las víctimas del turbión de 1983 ahora, con cerca de 400.000 habitantes, se ha convertido en la zona más poblada de la urbe cruceña y acoge al mayor número de migrantes.

El monseñor Nicolás Castellanos, impulsor de grandes obras y proyectos de buscan potenciar el desarrollo humano a través de la Fundación Hombres Nuevos, ha visto cómo la ciudadela se ha ido expandiendo, pero cree que ese desarrollo no ha sido acompañado con una planificación, por el olvido de las autoridades.

El padre Castellanos, como se lo conoce, asegura que la grandeza del Plan Tres Mil es producto más de la entereza de su gente y del apoyo de instituciones, como la fundación.

“Hay cosas que han mejorado, cuando yo llegué hace 30 años, por ejemplo, toda una legión de niños salía al centro para hacer de lustradores, todo eso ha desaparecido. Ha habido mejoras, pero indiscutiblemente falta una planificación y apostar por la educación y la cultura. Una laguna muy grande que tiene el Plan 3.000 es la falta de una programación cultural promovida por las autoridades locales. Las únicas actividades culturales que hay son las programadas por la Asociación San Isidro y el proyecto Hombres Nuevos”, asegura.

Señala que la ciudadela tiene el orgullo de contar con la única Facultad de Teatro del país, de escuelas con las mejores condiciones, lo que es fruto del trabajo de Hombres Nuevos. La fundación también está a cargo de 10 escuelas, donde se busca dar calidad en los procesos educativos y tiene una orquesta que busca elevar la autoestima de la gente. La escuela de líderes y una casa de acogida son otros de los proyectos que gestiona la fundación.

“Estamos aquí dejados de la mano de Dios, por eso yo siempre digo: qué bueno sería que el Plan Tres Mil tenga una Alcaldía para que los recursos que nos corresponden lleguen, ahora lo que nos llegan son migajas. Solo en época de campaña tenemos mucha presencia, pero después que terminan las elecciones no vuelven a pisar más el Plan Tres Mil”, lamenta el religioso.

Por su parte, el subalcalde del Distrito 8, Mauricio Rosales, destaca que el crecimiento económico de este sector se enmarca en el comercio informal. “El Plan Tres Mil es una zona altamente comercial”, destaca la autoridad.

Esta actividad es la que atrae a gente que llega de las diferentes regiones del país en busca de mejores días en la capital cruceña.

La ciudadela Andrés Ibáñez cuenta con cinco mercados municipales y el mercado modelo del Plan Tres Mil, pero el comercio informal se asienta en espacios públicos y en la rotonda donde se encuentra el obelisco, que es uno de los sectores representativos para los vecinos de esa zona de la ciudad.

Esta ciudadela se ha extendido y en sus límites han crecido urbanizaciones que también aumentan las necesidades de servicios para los vecinos, como la ampliación del alcantarillado. En este momento hay 154 barrios y 39 unidades vecinales.

Entre los actos oficiales de hoy hubo una ofrenda floral e iza de banderas en la plaza El Mechero y se tiene prevista la inauguración de un módulo y la entrega de obras de pavimentación.

La elección de la Miss Plan Tres Mil, que debió realizarse anoche, se suspendió por la lluvia hasta el 24 de marzo.

La iglesia misional

La iglesia misional que está en la plaza El Mechero, se ha convertido en un símbolo para los vecinos del Plan y es una de las más visitadas, pues acoge hasta mil personas.

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