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Eran tres los días para visitar los sitios donde descansan los difuntos, por recomendaciones de la Alcaldía cruceña ante la pandemia; sin embargo, el 2 de noviembre sigue siendo la fecha preferida de los familiares.

El sábado, según el director municipal de Cementerios, Ronald Romero, muy poca gente asistió a los 25 camposantos municipales. "La mayoría eran personas que hacían pintado y limpieza de los mausoleos", indicó.

El domingo, el número aumentó. Solo en la mañana del domingo 1 de noviembre, la administración del Cementerio Norte registró 2.500 personas, y calculó que en toda la jornada entrarían cerca de 4.000.

Uno de los más llenos, y el más grande de todos, fue el Cementerio Sagrado Corazón, más conocido como La Cuchilla, con 10 hectáreas. Por la mañana, aparentaba estar vacío, sin embargo, al fondo, en el sector de Covid-19, un montón de gente velaba las tumbas de sus seres queridos, recientemente fallecidos por el virus que se llevó a más de 4.000 personas, solo en Santa Cruz.

La misma escena se repitió el sábado por la tarde en el Cementerio General, donde se formó una fila para la desinfección y el control. en la mañana, el mismo camposanto estaba casi desierto. Jiménez cree que mañana la cantidad de visitantes será mucho mayor.

En El Pajonal, en los alrededores, las aceras estaban llenas de vehículos, fue uno de los que recibió avalancha de visitas, mientras que los vecinos improvisaron negocios hasta de alquiler de baños para ganarse unos pesos.

El cementerio Pedro Díez, por el sexto anillo y Santos Dumont, al menos el 1 de noviembre por la tarde, estaba casi vacío. Uno que otro vehículo parqueado afuera delataba que no era un día con mucho flujo.

En el Memorial Park, en la carretera a Cotoca, la puerta y la parte de adentro explotaban de gente, y también de vendedores desde mediodía.

En los 25 camposantos públicos, el Gobierno Municipal de Santa Cruz desplegó cerca de 500 funcionarios de varias oficinas, desde la Guardia Municipal, hasta gente de Movilidad Urbana, Atención Vecinal, Emacruz, Espacios Públicos y Defensa al Consumidor, que controlaba el precio de las flores.

El control fue estricto, iba desde la medición de la temperatura hasta la prohibición del ingreso de alimentos, con excepción de las masitas para los difuntos. Los visitantes fueron obedientes con el uso del barbijo, pero no con la recomendación municipal de evitar que niños y adultos mayores estén presentes.

"La gente prefiere esperar a que baje el sol para asistir a los cementerios, seguro que mañana (2 de noviembre), habrá mucha gente. Podrán ingresar en horario continuo, de siete de la mañana a nueve de la noche", informó Jiménez.

Al menos el domingo, durante el día, en las afueras de la Terminal Bimodal, eran más los vendedores que los compradores de flores y masitas para los que ya fallecieron.

Con el anuncio de cuarto intermedio en los bloqueos, los familiares de los difuntos tienen la oportunidad de ir a elevar oraciones por sus almas, sin andar con el Jesús en la boca para volver a casa.