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Urubó. Dos kilómetros y medio al sur del puente Mario Foianini, un contenedor de la constructora Consorcio Urubó reposa en la boca de un callejón que, 190 metros cuesta abajo, entre hierba y barro, lleva al Piraí. En la entrada de ese pasillo, un letrero de la Alcaldía de Porongo avisa que, desde ese acceso a la ribera, Julio César Carrillo, el alcalde, busca construir el puente Bicentenario, con la idea de desahogar el tráfico con Santa Cruz.  


Desde esa orilla, la ribera cruceña es un puñado de edificios que sobresale al fondo de un bosque —el cordón ecológico— partido por un desmonte en el que se ha levantado una torre de alta tensión para un tendido eléctrico.


Ese desmonte, que la CRE ejecutó en marzo con permiso de la ABT y con conocimiento de la Gobernación y de la Alcaldía cruceña, curiosamente, roza el trazo del puente de 402 metros de largo que Carrillo plantea; proyecto observado por la Alcaldía cruceña y al que le puso condiciones, entre ellas, preservar el bosque y conseguir una ley que lo autorice. La casualidad disparó las alertas del Concejo cruceño y de ambientalistas de este lado del río.

Los argumentos
Jhonny Melgar, colaborador de Carrillo, encargado de Gestión Pública y Municipal, indica que llama la atención que se hubiese permitido ese desmonte en Santa Cruz, pero que “se ponga trabas” al proyecto del puente Bicentenario, se exija una ley nacional y se diga que la condición es cuidar el ‘cordón’. Porongo —especialmente vecinos de la zona del Urubó— observa con atención lo que pasó al otro lado del río, pues, hasta ahora, no consigue destrabar un proyecto que viene tratando con Santa Cruz de la Sierra.   


De hecho, en 2016, Percy Fernández, mediante carta a Carrillo, solicitó una nueva ley nacional que autorice la construcción de puentes en el cordón ecológico. Casualmente, tras ese pedido de Fernández, el diputado Edgar Montaño (MAS) planteó una ley nacional que desafecte al cordón del Piraí de la protección que le confieren las leyes de Parque Ecológico Metropolitano y de Patrimonio Histórico, “de modo que se pueda construir puentes”, opina el proyectista. Pero la Alcaldía cruceña también rechazó esa propuesta.


Eliana Torrico, activista de la Plataforma por el Medioambiente y la Vida, explica que este desmonte de 7 m de ancho y unos 700 metros de largo, causó rechazo y susceptibilidades, pero que el municipio cruceño les explicó que, conforme a procedimiento, será reforestado totalmente.


Sandra Velarde, secretaria de Planificación de la comuna cruceña, se refirió a este desmonte antes. “Nosotros hemos tratado de precautelar lo más posible el bosque tupido. Y usted sabe que esto que parece ya un camino, lo más rápido que puede suceder es que empiezan a aparecer nuevas construcciones. Esto es un gran riesgo, no solo por la depredación, sino por el posible riesgo de que continúen la tala”, dijo en una entrevista a Cadena A y que se divulgó en la cuenta de Facebook de Angélica Sosa, presidenta del Concejo, el 22 de abril. En ese video, Velarde reclama por qué no fue informada del desmonte que casi coincide con el trazo del Bicentenario.


Sosa remitió un oficio dirigido al alcalde. Allí puntualizó que ese desmonte no fue autorizado por la Alcaldía cruceña, pidió información y recomendó tomar acciones legales. En otro video que facilitó la titular del Concejo se denuncia la tala de 300 árboles y se advierte con sanciones. 


Cinthia Asín, secretaria de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de la Gobernación, recuerda: que la Ley de Electrificación declara prioridad nacional ese tendido eléctrico, que la ABT autorizó el desmonte, que su secretaría otorgó la licencia ambiental, bajo la prescripción de reforestación; y que el municipio cruceño monitoreó el proceso. “No se puede decir que la proximidad del desmonte con el trazo del Bicentenario le facilite las cosas a ese proyecto demandado por Porongo”, aclaró.


Michelle Lawrence, secretaria municipal de Medio Ambiente de la comuna cruceña, dijo que una vez que la CRE demostró contar con la autorización respectiva para realizar trabajos de ampliación de tendido eléctrico en la zona del Piraí, su repartición fiscalizó que se ejecuten los trabajos de implementación del proyecto ‘única y exclusivamente’ en el área autorizada. No obstante, indicó que en caso de que se incumpla algún lineamiento o condicionantes establecidos  hará las representaciones ante las autoridades competentes.


Con respecto al parque de Protección Ecológico del Piraí (cordón ecológico), indicó que el Concejo Municipal está realizando las peticiones de informes escritos sobre las normativas nacionales que se aplican en este caso, las autorizaciones e instancias que las emitieron.

No es el único proyecto
Carrillo explica que el puente Mario Foianini fue construido en 1996, con un diseño y un cálculo estructural para soportar el tráfico de unos 3.500 vehículos al día. Para 2012, el tráfico subió a más de 3.500 motorizados/día, más allá de su capacidad. “Hoy, soporta más de 20.000 vehículos/día”, dice Carrillo. Se rebasó cinco veces su capacidad. Por ello, Porongo se planteó la urgencia de un segundo puente. El Searpi, la autoridad de la cuenca del Piraí, ya autorizó dos proyectos de nuevos puentes entre la capital y Porongo, explica su director, Luis Aguilera, pues así lo permite la Ley N.º 550;  “siempre que los proyectos estén fundamentados por estudios”. 


El puente Urubó Village es el segundo proyecto. Es parte de un emprendimiento inmobiliario privado del mismo nombre, que sitúa su puente en el 4.º anillo y Roca y Coronado, en el Paseo de los Próceres, a casi cuatro kilómetros y medios al sur del Mario Foianini. Ofrece financiar el 100% del puente a fondo perdido para cederlo a ambos municipios. Asín explica que las licencias para ambos proyectos aún están en trámite. 

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