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Con hoy suman 26 días en el que el fuego afecta al área protegida Copaibo, en Concepción. Hasta el momento esta es una de las más afectadas por el fuego en el departamento. El trabajo de los bomberos se ve dificultado, porque la zona -que forma parte del municipio de Concepción-, es de difícil acceso.

Solo hasta el fin de semana se contabilizaban más de 30.000 hectáreas consumidas por el fuego en esta reserva que es de tuición municipal.

La ministra de Medio Ambiente y Agua, María Elva Pinckert dijo que se desplazará maquinaria pesada al lugar; entre ellas, tres orugas. Agregó que se tiene previsto hacer contrafuegos e instalar un comando de incidencia que permita monitorear mejor los resultados de las estrategias.

Otro comando de incidencias se instalará en las próximas horas en San Ignacio de Velasco, porque es otro de los territorios más afectados por el fuego.

Vamos a recurrir a toda la institucionalidad cruceña para que nos ayuden con lo que sea necesario. Los equipos pesados o las cisternas que sean necesarias”, remarcó, Pinckert mientras adelantaba los trabajos que se realizarán las próximas semanas no solo en Concepción sino también en el resto del país.

Por su parte, la secretaria departamental de Medio Ambiente de Santa Cruz, Cinthia Asin confirmó que ya se solicitó a Defensa Civil apoyo con los Superpumas (aviones) para tratar de controlar el incendio en esta zona.

En la actualidad, en la zona trabajan bomberos de distintas instancias: municipales, departamentales, de la Autoridad de Bosques y Tierra (ABT), además de comunarios y voluntarios.

Pinckert reconoció que la maquinaria ya estaba disponible desde ayer, pero tenían dificultades para conseguir combustible. Esta situación se repite en otros municipios que están dando batalla contra el fuego. Tal es el caso de Vallegrande, donde se requiere motorizados no solo para trasladar personal sino también para llevar agua a las zonas críticas.

A la fecha a nivel nacional se consumieron 500.000 hectáreas por el fuego. Esto está muy por debajo de lo que ocurrió el año pasado en similar época cuando se alcanzó los 2,5 millones.

En medio de estas cifras, poco alentadora, las autoridades tanto nacionales como departamentales destacan que este año el fuego afectó en menor proporción a áreas boscosas que a pastizales, mientras que era a la inversa en 2019, por lo que en aquel entonces se puso más en peligro la biodiversidad en todo el territorio.