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La ciudad de los contrastes vuelve a mostrar instantáneas que remarcan otra vez más esta realidad. El lente de Ricardo Montero, fotoperiodista de EL DEBER, recorre las ciudadelas y retrata una normalidad que contradice la cuarentena rígida dictada por el Gobierno Municipal de Santa Cruz de la Sierra.

Desde el centro de la ciudad hasta el cuarto anillo se vive una sensación de sosiego. Las calles lucen vacías, los mercados ya cerraron sus puestos de venta y el silencio domina una tarde que recién comienza. En las rotondas, los gendarmes municipales ayudan en el control para evitar el tránsito de vehículos.

Más allá de esa frontera imaginaria que rodea la ciudad, en las ciudadelas la vida se maneja a otro ritmo. Tanto el Plan Tres Mil  como la Villa Primero de Mayo muestran una frenética actividad en las cercanías de los mercados. Los vehículos transitan sin temor, los comerciantes y compradores apenas se colocan el barbijo mientras interactúan en sus negocios. 

El cierre de mercados, propuesto para las 12:00 del mediodía, no llegó hasta las ciudadelas. Y continúan libremente sin control de la autoridad. 

Ni en el Plan ni en la Villa tampoco se ve a policías o guardias municipales controlando el cumplimiento de la cuarentena. Al final de la tarde, alcaldesa interina, Angélica Sosa, dará un informe sobre el cumplimiento del segundo día de cuarentena.

Mercado Plan 3.000. Fotografía: Ricardo Montero

Mercado Plan 3.000. Fotografía: Ricardo Montero






Avenida Principal Villa Primero de Mayo. Fotografías: Ricardo Montero





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