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La cárcel cruceña de Palmasola, la más poblada de Bolivia con casi 6.000 privados de libertad no tiene en este momento ni un solo sospechoso de Covid-19, pues de forma voluntaria los internos iniciaron una cuarentena hasta el 24 de este mes.

Las autoridades penitenciarias aseguraron que, por decisión propia de los mismos internos decidieron ingresar en confinamiento desde el 11 de este mes hasta el 24. Significa que el ingreso de visitas al recinto que se desarrollaban de manera normal, quedaron suspendidas hasta después del 24, sujeto a nuevas disposiciones de las autoridades.

El gobernador de la cárcel de Palmasola, coronel Fernando Céspedes, informó que solo ingresan algunos abogados para audiencias virtuales y pocos reclusos salen a audiencias presenciales al Palacio de Justicia, para no caer en retardaciones. Los que salen y entran lo hacen bajo rígidas medidas de bioseguridad para evitar contagios de Covid-19.

También la Gobernación lleva adelante acciones de desinfección de todos los pabellones, de varones y de mujeres, como medidas de prevención.

Bienvenidas las donaciones

Por su parte la Dirección Departamental de Régimen Penitenciario de Santa Cruz, a la cabeza del abogado Mauricio Romero, está recibiendo desde esta semana importantes donaciones de medicamentos, así como insumos de bioseguridad.

En la primera cuarentena, Palmasola registró 70 infectados, se recuperaron 56 y hubo 14 fallecidos. Durante la primera oleada de Covid-19, en marzo, los internos por propia voluntad entraron en cuarentena una semana antes de la que se decretó a escala nacional.



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