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Como ya es habitual, el Servicio Departamental de Salud de Santa Cruz emitió esta noche un nuevo reporte sobre el comportamiento del coronavirus en la región oriental, donde se han registrado siete nuevos casos positivos de la enfermedad surgida en Wuhan, China.

Óscar Urenda, secretario de Salud de la Gobernación, detalló que de los siete, uno es importado y se trata de una mujer, de 66 años, que hace días llegó de Madrid. Los restantes seis pacientes adquirieron el virus por contagio local.

Urenda explicó que estos afectados tienen 21, 29, 30, 46, 48 y 59 años de edad, respectivamente. Todos se encuentran con buen semblante, pero será internados en unidades de aislamiento para tratarlos y para evitar que en sus casas contagien a los suyos.

Con la aparición de estos siete contagios, Santa Cruz elevó la cifra a 50 pacientes confirmados con Covid-19, 19 importados y 40 de transmisión local. Hasta ahora hay tres fallecidos.

Asimismo, 29 personas se encuentran bajo sospechas de haber contraído el virus, mientras que a 368 se les hace seguimiento por haber tenido contacto directo con gente portadora de la enfermedad. Hasta el momento, el Cenetrop ha descartado 174 casos sospechosos.

Crítica a gente que impidió sepelio

Hoy, en las redes sociales, se viralizó la información sobre la acción de vecinos de un barrio del Plan Tres Mil, que impidieron el entierro de un difunto víctima del coronavirus por temor al contagio, hecho que hizo peregrinar a los dolientes con el ataúd a cuesta en busca de un lugar dónde darle cristiana sepultura.

Óscar Urenda criticó ese comportamiento de pánico y lo calificó de exagerado, puesto que dicho cuerpo fue tratado de acuerdo a protocolo para que los deudos puedan proceder a la inhumación sin ningún riesgo.

“Le pido a la gente que tenga conciencia, responsabilidad y, principalmente, solidaridad con estas personas que están sufriendo, porque el virus nos va a atacar a todos de alguna forma. Nos va a tener encerrados, enterrados o enfermos en un hospital. No sé cuántos de estos casos vamos a tener, apelo a la consciencia de los vecinos, el cuerpo estaba envuelto en doble bolsa, sanitizado y sellado herméticamente en el ataúd. La gente no corre absolutamente ningún riesgo, porque debe estar en sus casas”, dijo Urenda.



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