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Cuando la enfermedad estaba en su pico máximo, la muerte acechaba a jóvenes y adultos mayores; sin embargo, a medida que los contagios se desaceleraron, las Unidades de Terapia Intensiva (UTI) se llenaron de personas con edades por encima de los 60 años, y también de aquellas con patologías de base.

EL DEBER corroboró el dato con los encargados de las UTI Covid-19 de los hospitales San Juan de Dios, Japonés y Pampa de la Isla, mientras que en la Caja Nacional de Salud (CNS) siguen arribando pacientes de todas las edades.

“Un alto porcentaje de nuestros pacientes de cuidados intensivos fueron mayores de 50 años y con patología de base”, informó Andrés Martínez, jefe médico de la UTI Covid-19 del hospital San Juan de Dios.

Coincide con él Richy Hurtado, responsable de los domos de cuidados intensivos en el Hospital Japonés.

“Ahora disminuyó la incidencia del Covid-19, pero hay semanas que sube, un viernes puede ha-ber cinco pacientes, y amaneciendo domingo, 12. Probablemente la mortalidad esté aumentando porque los que más llegan a la terapia son pacientes con patologías agregadas o mayores de 60 años y ellos sí tienen una mortalidad alta. 

Comparado con antes, cuando estábamos en el pico, cuando llegaban pacientes jóvenes que en su mayoría sobrevivían, entonces la mortalidad era menor, ya que estos jóvenes lograban salir de la UTI. En ese sentido la mortalidad sí se eleva, pero es debido al tipo de pacientes que nos están llegando”, aclaró.

De acuerdo con un informe del Servicio Departamental de Salud (Sedes) Santa Cruz, consolidado hasta el 3 de noviembre y presentado en reunión ampliada del Comité de Operaciones de Emergencia Departamental (COED), desde la primera semana de agosto, hasta principios de este mes, la letalidad subió de 3,6% a 9,85%.

Sin embargo, algunos de los responsables de las UTI creen que, más que un aumento de la letalidad, quizás se trate de mayor visibilidad de las muertes frente a las bajas cifras de los nuevos positivos. “No creo que sea tan así, más bien coincide con la baja de casos en general, entonces el porcentaje de mortalidad se incrementa, así sea que fallezca un solo paciente”, opina Andrés Martínez.

“Yo no diría que la letalidad se triplicó, más bien acá ha bajado un montón. Si por día actualmente se dan 40 a 50 nuevos casos en el departamento, e incluso hubo un día en que hubo 12, en cuanto a fallecimientos solo se presentaron dos, tres y hasta un deceso”, argumentó Mauricio Martínez, coordinador del domo UTI Covid-19 de la CNS.

Según él, específicamente en la Caja Nacional de Salud, durante la época del pico de la pandemia, llegaban a fallecer hasta cinco o seis pacientes en un solo día, “y ahora, desde hace diez días, no registramos ningún óbito. Y creo que esto guarda relación con que ha bajado además la cantidad de nuevos positivos, porque si se enferman diez, no se van a morir los diez”, sostuvo.

El informe del Sedes mantiene el dato de que el virus sigue propagándose más entre la población joven, especialmente en edad productiva, con la diferencia de que los decesos están afectando más a la tercera edad.

El caso de la Pampa es más serio en cuanto a letalidad, según el jefe médico de la UTI, Fernando Becerra, la estadística actual de óbitos bordea el 70%.

“La situación es más brusca, la gente prácticamente llega a morir, ya sea porque tiene enfermedades de base, o porque se está curando en casa. Ya no hay el miedo de antes a tener Covid-19, ahora los pacientes se tratan en casa, y está ‘obitando’ el 70% de ellos. Nos están llegando más ancianos y personas con enfermedades de base, ahora mismo tengo una pareja de la tercera edad, lista para ser intubada”, lamentó.

La Unidad de Terapia Intensiva de la Pampa, hasta ayer estaba con cinco pacientes, dos de ellos iban a ser derivados al Japonés, porque la UTI ya se está mudando al domo del Japonés, otro de los enfermos se encontraba intubado, y dos estaban listos para intubar. “La mortalidad del paciente que llega a intubarse es alta”, se sincera Andrés Martínez, del San Juan de Dios.

“En la UTI central de la CNS tenemos 16 pacientes internados, ninguno por Covid-19, son por trauma de cráneo, pancreatitis, sepsis, neurocríticos, etc. Pero en el domo UTI Covid-19, ahora mismo, tenemos cinco pacientes, tres de ellos intubados. 

Están entre los 40 y 50 años, el mismo rango de edades de antes, solo tenemos un adulto mayor de 70 años, todos asegurados de Santa Cruz de la Sierra, ya no de las provincias ni de los otros departamentos”, detalló Mauricio Martínez, que además trabaja en cuidados intensivos en la clínica Foianini, donde actualmente no tiene ningún paciente grave por Covid-19. “Desde hace siete días”, agregó.

El rebrote

Paradójicamente, mientras las autoridades de salud advierten sobre la amenaza de una nueva aceleración de los casos, algunas acciones van en contrarruta. Una de ellas es que los contratos con el personal médico específico para afrontar la pandemia se vencieron, y sin embargo no fueron renovados. 

Sumado a eso, la burocracia estatal retarda no solo las nuevas contrataciones, sino además los pagos, como está ocurriendo en el domo del Hospital Japonés, en el San Juan de Dios y en el Hospital Óscar Urenda, de Montero.

“En el caso de que haya un rebrote, creo que será un poco más difícil controlarlo; el sistema de salud y los médicos, en particular, se la pensarán dos veces para lanzarse tan de frente en esto.  En lo nacional, el Gobierno no ha honrado su palabra, se contrató mucha gente por esta pandemia, pero cobrar esos sueldos ha sido y sigue siendo un viacrucis. El Gobierno nacional debería cumplir más pronto en estos casos, igual que con la gente de Montero y del Japonés, que en algún momento acudieron a la prensa”, lamentó Andrés Martínez.

Según Osman Arteaga, médico del domo UTI Covid-19 del hospital Japonés, su contrato terminó el 15 de octubre, y recién casi un mes después, “y luego de tanta queja, nos pagaron todo a la mayoría de los grupos 1, 2 y 3, pero aún quedan algunos rezagados”, explicó.

Los medicamentos

La escasez de remedios fue un problema muy grave cuando la pandemia estaba en la cúspide, sobre todo de los sedantes para los pacientes que debían ser intubados. De acuerdo con los encargados de las UTI Covid-19, sigue sucediendo, pero en menor intensidad y de forma esporádica.

“Siempre hubo y aún se da la escasez de los medicamentos sedantes, pero tratamos de buscar los más finitos para que el paciente sea mejor atendido”, dijo Becerra, de la Pampa.

En el San Juan de Dios, algunas semanas tuvieron falta de medicamentos sedantes, pero ahora de nuevo se repone esa medicación, “también porque la demanda de pacientes ha disminuido mucho. Esperemos que si se presentara una segunda ola contemos con todos los insumos”, dijo Andrés Martínez.

Para Mauricio Martínez, el punto de los medicamentos para la terapia es digno de ser observado con respecto a la letalidad del coronavirus.

“Si bien dicen que son hospitales públicos, la medicación debe ser conseguida por el familiar y es carísima, hablamos de alrededor de Bs 2.000 por día, o más. Sostener eso por 20 días no es sencillo y, cuando el familiar no tiene, el médico debe ver otras opciones que no son las mejores. No encuentro otra explicación a la letalidad porque usamos los mismos ventiladores mecánicos, el mismo especialista en UTI, el mismo personal, etc. Hay algo que no cierra en la letalidad, y creo que va por el lado de los remedios”, opinó el médico.

En estos días, la Alcaldía cruceña inició una campaña de concienciación ciudadana en las calles, para recordar el uso de las medidas de bioseguridad, y ante el riesgo de un rebrote, que quizás ocurra en diciembre.