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El Gobernador de Santa Cruz presentó ante la Asamblea Legislativa Departamental su informe de gestión, el último, tras 15 años al frente del departamento. Duranta más de una hora, Rubén Costas intercaló los logros políticos, las cifras técnicas y muchos recuerdos vividos durante este tiempo.

Describe su paso por la Gobernación como “una gestión eficiente y transparente marcada por el amor a nuestra gente”.

Desde el inicio, agradeció a las asambleístas y al pueblo cruceño por “el honor de haber servido a mi gente”. En reiteradas ocasiones enfatizó el espíritu cruceño como el motor de la transformación que se ha logrado durante su mandato. Gracias a la autonomía, que “permitió asumir las decisiones propias” y al modelo de desarrollo, “hemos propiciado profundos cambios y transformaciones” en estos 15 años.

Como primer gobernador electo de Santa Cruz “me propuse gobernar para todos”, explica Costas. Y eso sabiendo que vivíamos “un escenario de dificultados sin precedentes” por enfrentar al centralismo boliviano tradicional, en un contexto donde surge el proceso autonómico cruceño “en medio de una batalla ideológica y cultural que se libraba en el continente entero contra espacios de libertad y resistencia como el nuestro”.

Como gobernador, reconoce que “el espíritu cruceño alimenta el tejido social con iniciativas de cooperación y solidaridad” propiciando las bases de un desarrollo humano, productivo y ambiental. También destaca que la autonomía ha permitido cuantiosos logros con su modelo de desarrollo que “implica pensar con creatividad y perspicacia sin dejar a nadie atrás”.

Para Costas, la defensa de la dignidad ha impulsado las acciones constantes en favor de todos los cruceños, especialmente los del área rural. “Nunca más el cruceño va a ser resignado”, afirma con contundencia al recordar las duras luchas por conseguir los recursos que permitan integrar el departamento con energía, agua, salud y educación al alcance de todos.

Expandir los servicios básicos para que sean accesibles para casi el 100% de los habitantes “ha dejado un impacto en los cientos de miles de hogares que deja más dignidad, oportunidades y razones por las cuales luchar por un futuro mejor para ellos y su familia”, reafirma un Rubén Costas que entremezcla su faceta de gobernante con la de observador de realidades sencillas que se viven a diario en la “Santa Cruz más profunda”.

Reconoce que la autonomía sigue siendo un proceso inconcluso, pero con un gran potencial para “hacernos cargo de nuestro futuro y proponer alternativas para cambiar aquello que no nos convence o no nos satisface”.

Como referente máximo de esta lucha, “construí lo que entendí que eran las bases para una nueva Santa Cruz”. Y parte de esa nueva identidad que ha logrado el departamento tiene que ver con la aprobación de sus estatutos y la vigencia de “un ejecutivo y legislativo propios capaces de encauzar sus motivaciones y sus sueños que alcanzarán su máximo potencial si los ciudadanos acompañan y fiscalizan su labor”.

Entre los muchos proyectos y políticas públicas que se han desarrollado durante su prolongada gestión, Costas enfatizó tres ejes de manera primordial. La mujer como núcleo de la familia, la juventud por su compromiso con el futuro y la salud, “un legado que nos ha costado muchas y significativas vidas”.

Desde el inicio de su gestión, remarca, “la prioridad consistió en buscar mejores condiciones para la familia cruceña”. Por eso, el acceso a luz y al agua, que al inicio de la gestión no llegaba a más de la mitad de la población, estamos logrando que se llegue casi al 100% de la población”. Enfatiza que este acceso alcanza también al área rural “sin considerar a ciudadanos de primera o de segunda categoría”.

La mujer representa el núcleo de la familia por lo cual se ha priorizado las formas de colaborar. Indica que se construyeron 142 guarderías en las 14 provincias para beneficiar a 108.000 niños y permitirá que sus madres integren dinámicas productivas.

El trabajo con la mujer también obliga a atender, acoger, apoyar y acompañar a esas mujeres que sufren la violencia y son maltratadas.

La atención a la familia ha permitido que se implemente un programa modelo y exitoso como el desayuno escolar, reconocido a nivel internacional y “copiado por otros gobiernos por su eficacia y beneficio”. Entre el 2006 y el 2019, se entregó el desayuno escolar a “más de 1.5 millones de estudiantes con una inversión de 200 millones de bolivianos”. Detrás de estas cifras hay cientos de historias que reflejan la importancia de esta ayuda para las familias.

Para Costas, una manera de ver lo que ha supuesto el desayuno escolar se refleja en las estadísticas del ausentismo escolar en las áreas rurales que pasó de un 12% al inicio de la gestión a un 2% o 3% en 2019.

El trabajo con los jóvenes, concretado en una ley de la juventud “los empodera como el actor fundamental para un tejido social sano”. A través de los consejos departamentales de juventud y de otras organizaciones juveniles, Costas señala que, se ha integrado a 173.000 jóvenes para “que marquen su propia agenda de trabajo”.

Otro dato destacado entre los logros de la gestión que culmina, rescata la inversión en salud que, en el último año, bordea los 500 millones de bolivianos.  Una labor que agradece profundamente a los médicos que trabajaron de cerca en su gestión, como Óscar Urenda y Roberto Torrez.

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