La Gobernación de Santa Cruz advirtió sobre la existencia de una red de reclutamiento ilegal que capta a bolivianos con falsas ofertas de trabajo para enviarlos a combatir en la guerra entre Rusia y Ucrania. Según el secretario departamental de Seguridad Ciudadana, Jorge Santistevan, las víctimas son engañadas con promesas de empleo y altos salarios, cuando en realidad terminan en la primera línea del conflicto armado.
"Este es un reclutamiento ilegal que están haciendo terceras personas precisamente para llevarlos al frente de batalla en la guerra entre Rusia y Ucrania. En esta guerra, precisamente las poblaciones que ya están sufriendo varios años en este conflicto con muchas bajas, han optado por intensificar los reclutamientos para reemplazar a combatientes rusos y llevarlos a primera línea", explicó la autoridad.
Santistevan, quien maneja los temas de seguridad, indicó que existen dos tipos de reclutadores: militares rusos retirados y contratistas civiles latinoamericanos que, a cambio de un pago, captan personas en distintos países de la región.
Según explicó, las víctimas son convencidas mediante engaños, ya que les ofrecen trabajos de albañilería, construcción u otros oficios, ocultándoles que serán enviados a zonas de combate.
"No estás preparado para ir a la guerra por trabajar en la albañilería, trabajar en una cocina. Por su necesidad, por su pobreza, por los problemas económicos, estas personas aceptan ser reclutadas, pero van a ir a morir porque no están entrenadas para ir a primera línea y combatir directamente con soldados muy expertos. Entonces, hay pocas probabilidades de venir con vida", lamentó Santistevan.
Ofrecían trabajo con promesas de hasta $us 15.000
El secretario de Seguridad dijo que los reclutadores logran captar a las personas con promesas de pagos de altas sumas de dinero, lo que motiva a las personas a aceptar el trabajo. Además, señaló que como el contrato está en ruso, las persona son fácilmente engañadas y firman sin saber a lo que están accediendo.
"Están siendo engañados. Firman un documento en ruso y usted no le entiende el contenido, pero le dicen los contratistas: 'usted va a ganar inicialmente 15.000 dólares y después va a ganar un sueldo de 2.000 a 3.000 dólares'. ¿Y quién le maneja la cuenta? El contratista que sabe el idioma y es el que le abre la cuenta y le maneja la cuenta", indicó la autoridad.
Señaló directamente que no se puede considerar esta oferta como una oportunidad laboral, sino como una red de trata y tráfico.
"Eso es tráfico y trata de persona, cuando lo engañan y lo trasladan al campo de batalla. Aquí se están vulnerando precisamente leyes internacionales y también la ley nacional. El Código Penal Boliviano dice que está prohibido la trata y tráfico de personas; el artículo 281 bis, numeral 12, dice claramente que está prohibido el reclutamiento de personas para embarcarlas a una situación de guerra, en un conflicto armado. Entonces, eso tiene una pena de 10 a 15 años de cárcel. Así que esos reclutadores ilegales que están aquí haciendo un trabajo sucio de tráfico y trata de personas tienen que ser detenidos", apuntó Santistevan.
La autoridad confirmó que se ha identificado a uno de los reclutadores, pero se desconoce si sigue en el país.
"Son engañados y ellos se entusiasman, aunque saben del riesgo, pero lo asumen el riesgo porque necesitan el dinero para pagar el alquiler, necesitan el dinero para curar, llevar al médico a algún familiar. Los reclutadores aprovechan esa situación y precisamente llegaron a Santa Cruz porque dentro del territorio nacional consideran de que, en Santa Cruz y en el área rural, hay gente gente joven, con fuerza, energía y que son saludables para llevarlos a la guerra", lamentó.
Unas 30 personas fueron llevadas a Rusia bajo esta modalidad
Según el testimonio de familiares, al menos 30 personas fueron captadas y trasladadas a Rusia. Los reclutadores facilitaron permisos de viaje, pasajes y la llegada hasta el país. De las 30 personas denunciadas como víctimas, se han identificado sólo a 16.
"Hay más de una treintena de personas que ya han denunciado esto. Entonces, identificadas cerca de 16. Ya es suficiente para que esto también sea controlado por el Estado y que se manifiesten", indicó.
Además, Santistevan precisó que el traslado de las víctimas requiere una serie de autorizaciones migratorias y trámites internacionales, por lo que sostuvo que el proceso es previamente coordinado. Según explicó, los contratistas no solo se encargan de reclutar a las personas, sino también de gestionar los pasajes, la documentación y todo el itinerario de viaje.
De acuerdo con el testimonio de los familiares, los bolivianos parten desde Santa Cruz con destino a Brasil y luego a Turquía, antes de llegar a Rusia, donde finalmente son incorporados al conflicto bajo falsas promesas de trabajo.
"Ese trámite que hacen precisamente lo hacen los contratistas, quienes son mercenarios. Esos mercenarios que contratan hacen un trámite desde la salida hasta la llegada y en ese tramo hay requisitos que se deben llenar como extranjero. ¿Quién llena eso? Llena el mercenario con el visto bueno del Estado, del Estado que ordena que los reclute. Así de simple, porque cómo vamos a estar obviando muchas cosas si hay que cumplir requisitos para trasladarse de un lado a otro y no son una ni dos personas. Así que ellos saben, pero la embajada lo niega, lo niega porque este es un delito en Bolivia y es un delito en el exterior", remarcó.
Santistevan señaló que hay varias leyes contra el reclutamiento, financiamiento y entrenamiento a personas que son ajenas a un conflicto, así como las de la Organización de Naciones Unidas, el Estatuto de Roma, la Convención Internacional de Derechos Humanos y la Convención de Palermo.
"Ucrania también recluta. Ambos países (Rusia y Ucrania) reclutan porque sus poblaciones se están ya disminuyendo y lo que están haciendo es preservar. Entonces, es muy diferente este reclutamiento ilegal porque en cuanto ellos reclutan, aceptan y ya están en el terreno. No son Fuerzas Armadas de Rusia, son mercenarios contratados", lamentó.
Vea la entrevista la realizó en el programa A Primera Hora, conducido por las periodistas Iraís Alarcón y Arianne Franco: