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"Nos llegó incompleto. No nos explicaron por qué. De a medio kilo a cada paquete le sacaron para cada familia. No se sabe a dónde fue. Venía abierta el azúcar, faltaban los panes", comenta una vecina de la zona 3 de Mayo en Cotoca. 

Hace unos días, el municipio entregó 17.000 raciones secas para las personas que no recibieron ningún bono en algunos barrios. Fue una segunda entrega, porque anteriormente se había entregado una cantidad menor. Según las boletas que firmaron los responsables de las Organizaciones Territoriales de Base (OTB) y selló el responsable de Control Social, en cada bolsa de nylon debería haber dos kilos de azúcar, tres de arroz, un litro de aceite, dos kilos de harina, doce panes y tres bolsas de fideo. 

"Todo llegó abierto. El arroz, la harina", comenta la vecina, que es familiar del denunciante. J.M., que antes presidió la OTB de la zona y es uno de los fundadores del barrio, se indignó y comenzó a denunciar en las redes que se estaba entregando a los vecinos una cantidad menor a la que había destinado el municipio. 

Comenzaron a circular fotografías de los productos abiertos y J.M. asegura que llamó al alcalde, Wilfredo Áñez, que por respuesta le dijo "si están descontentos, que las devuelvan". 

El responsable de Control Social de las OTB, Carlos Aguilera, explica que los dirigentes pueden ver la forma de utilizar esas raciones. "Ellos verán la forma, si hacen olla común o las fraccionan. Es algo interno que los dirigentes pueden hacer por la autonomía que ellos tienen", comenta. 

La dirigente aludida, M.E., pide que sean los vecinos quienes juzguen si el trabajo se está realizando con transparencia. Asegura que el municipio los está ayudando con las ollas comunes, y que la versión del anterior presidente obedece a dos motivos: "Le gané con casi el 60% de los votos. Cuando vi sus malos manejos comencé a pedir el voto y pienso que lo hice mejor que él. Además, él no recibió nada", explica. También dice que no le corresponde beneficiarse con la ración porque es asalariado. 

M.E. reconoce que hubo fraccionamiento para que los víveres lleguen a más personas. "Todo se hizo con consenso. Quisiera que sean mis vecinos quienes lo digan. O que me denuncie una persona que recibió, o alguien que fraccionó, pero no un asalariado que no puede recibir esta ayuda", comenta. 

El alcalde Wilfredo Áñez, en contacto con EL DEBER, dijo que lo mejor es que las bolsas lleguen intactas a cada familia

Abajo, una de las fotos que envió el vecino indignado a sus redes sociales.