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El escultor Carlos Paz ultima los detalles mientras los transeúntes se detienen curiosos y preguntan sobre la nueva obra que se está construyendo en la ciudad. A simple vista se ve como una enorme esfera semiabierta. El artista explica que las 'pititas', que un día se extendieron por todo el país, se tejieron con la firmeza del acero y la fortaleza de los valores para nunca olvidarse de la 'revolución de las pititas'.

Sarita Mansilla comparte la emoción de Carlos Paz al ver la esfera. ¡Al fin!, colocada en el pedestal de hormigón sobre la avenida Monseñor Rivero, "a los pies del Cristo Redentor"

La escritora y promotora cultural no encuentra palabras para describir "un hecho histórico que no debemos olvidar nunca".

Corrían los últimos días de la 'revolución de las pititas' cuando surgió la idea. Las calles bullían en esa lucha social, marcada por las pititas que se extendían en rotondas y avenidas, para recuperar la democracia. Había que recuperar las cuerdas que forjaron la lucha para plasmarlas en un recuerdo eterno.

Organizados en un movimiento artístico y cultural, 'revolución de las pititas', recorrieron la ciudad para recuperar el símbolo de la lucha. En la mente de Sarita Mansilla ya se proyectaba una exposición artística que plasmase la esencia y los valores de un pueblo.

Al llamado de Sarita se conformó un grupo de trabajo con artistas y promotores culturales como Alejandra Barbery, Alfonso Cortez, Alejandra Urioste, Carlos Paz, Linda González, Petty Requena y María Ingrid Rivero que fueron dando cuerpo a la idea.

Tras las primeras reuniones, Carlos Paz apareció con la propuesta. "Una escultura que enlazase todos los materiales recuperados de las calles y que fuera tan sólido como lo fue el pueblo, tan firme como los valores democráticos y tan presente que nos recuerde permanentemente la unión de los bolivianos", comenta Sarita.

La pandemia retrasó y alteró la idea del movimiento artístico y cultural que también preparó otras actividades como exposición de fotografías, recopilación de canciones que surgieron durante los 21 días o la realización de charlas educativas. Tardó un poco más, pero la casualidad permitió que sea el 21 de septiembre como fecha  señalada para colocar la obra en la ciudad.

La escultura está elaborada por filamentos de acero electrosoldado y cubierta de pintura automotiva. Con sus cuatro metros de diámetro y sus 2 toneladas de peso, la obra se convierte en un regalo para la ciudad en este Día de la Amistad, del amor, de los estudiantes, de la primavera.