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Más de 70 días sin sueldo”, empezaron a circular en redes sociales los reclamos del personal de salud del domo 1 del hospital Japonés, el único -de dos- que está funcionando actualmente.

Al llamado de EL DEBER, algunos de los especialistas inconformes recularon para dar sus nombres, por temor a represalias. “Hasta la autoestima la estamos perdiendo porque nos da miedo reclamar que nos paguen, estamos pidiendo algo que nos corresponde. Casi no vemos a nuestros hijos, trabajamos en múltiples lugares, arriesgamos nuestra salud y nuestras vidas; entramos a trabajar a un lugar donde nadie quiso hacerlo y es un miedo aceptable. Y sin embargo, acá estamos, de pie”, manifestó uno de ellos.

A los 120 funcionarios que hoy tiene el domo 1, mínimo se les debe un mes, aunque en varios casos el retraso llega a dos meses y medio. Todos los contratos, financiados por el Banco Mundial (BM), y gestionados por el Ministerio de Salud, tienen una duración de 90 días. 

Según Marcelo Ríos, titular del Servicio Departamental de Salud (Sedes), se están haciendo las gestiones para extender el periodo, ya que la pandemia continúa.

Verónica Valencia es especialista en terapia intensiva y medicina crítica, con seis años de experiencia, madre de una niña de tres años y diez meses y de un niño de un año y diez meses. Trabaja en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del hospital Francés y también en el domo 1 del Japonés.

“Ingresé al domo por mi interés de colaborar como intensivista sabiendo que la pandemia estaba golpeando fuerte a la población y me era imposible no acudir al llamado. Desde el primer día empezamos sin contrato y el compromiso de las autoridades departamentales era cubrir esos días que estaban fuera del contrato. Empezamos a principios de julio, pero no se nos hizo un solo pago, solo nos dilatan todo con trámites. Doy fe de la calidad de trabajo de mi equipo, nuestra profesión es 99% vocación, pero también tenemos responsabilidades económicas y nos encontramos reclamando nada más que lo justo”, argumentó Valencia.

Osman Arteaga está en las mismas. Además de su trabajo en la Sala 2 Unidad de Medicina Crítica y Terapia Intensiva del Hospital Japonés, asumió el reto del domo 1, donde es el jefe de turno de los días martes.

Dice que desde fines de junio forma parte del equipo de trabajo del domo por tres razones, por la remuneración económica a la altura de un médico especialista, por el compromiso con el hospital y por su interés por aprender más sobre el manejo del Covid-19.

Se nos dijo que la remuneración iba a correr por cuenta de un fondo del Banco Mundial, por lo que se aseguraba que este pago sería ‘real’. Firmé contrato el 15 de julio, pero habíamos empezado actividades el 2, es decir 13 días antes”, explicó.

Según Arteaga, la firma del contrato suponía el pago cada 15 de mes, con un retraso de máximo 6 días, “textualmente decía así el contrato, y la Gobernación se haría cargo de esos 13 días de trabajo previos a la firma del contrato. El doctor Marcelo Ríos nos dijo, textualmente, que no trabajaríamos ni un solo día gratis”, enfatizó.

El compromiso

El director del Sedes en Santa Cruz, Marcelo Ríos, explicó que al ser los contratos un financiamiento del Banco Mundial, es el Ministerio de Salud el encargado oficial de las gestiones para el desembolso. Sin embargo, aclaró que como Sedes departamental igual cada día se comunican con el enlace en el ministerio para resolver este retraso.

“Nos hemos comprometido a apoyarlos en todo lo que se necesita para conseguir el pago”, aseveró. Ríos dijo que, en primera instancia, lo más práctico era mantener el nivel salarial que tienen los otros hospitales, que es básico, “pero en el caso de los domos, ellos tienen un nivel salarial con mayor beneficio económico, como especialistas”.

Ríos cree que la única manera de obtener ese beneficio era aceptando las condiciones del Banco Mundial, que además de tener requisitos para la contratación, los tiene para el pago, “y eso ya es un tema de burocracia que también a mí me molesta porque en estas condiciones nadie entenderá la situación de burocracia administrativa, pero entiendo también porque es un manejo de recursos” aclaró.

El titular del Sedes explicó que entre los requisitos de pago, al personal se está pidiendo un informe escrito y detallado del trabajo que se realiza a diario.

“Los médicos siempre hemos sido reacios a hacer el trabajo de informes porque se supone que nuestros actos están detallados en las historias clínicas. Por eso hemos pedido al hospital Japonés que la misma Gerencia y Recursos Humanos les ayuden, y ya lo han hecho, pero han tardado demasiado. Ya se ha solicitado el pago y estoy presionando todos los días llamo a la autoridad ministerial para que no se duerman un solo día en el proceso de pago”, aseguró.

Marcelo Ríos dijo que las autoridades se comprometieron a efectivizar el pago de un mes, de julio, en esta semana. Aclaró que los trabajadores de las otras áreas fortalecidas en hospitales, que no dependen del Banco Mundial, ya están pagados, de junio hasta agosto. “Son contratos con los recursos que nos dieron, y que la Gobernación, a través del hospital, paga. Hemos cumplido porque los requisitos los ponemos nosotros”, agregó.

Del mismo modo, dijo que el personal contratado por el Banco Mundial en el San Juan de Dios y en el hospital Óscar Urenda, de Montero, están en la misma situación que los profesionales del domo 1 del Japonés.