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Aún es temprano para hacer un diagnóstico del daño sufrido por la fauna que habita los lugares donde se producen los incendios forestales, es la primera aclaración de los expertos ambientales.

Sin embargo, ya antes de la furia del fuego había cifras dignas de atención. Según Roberto Vides, director de la Fundación para la Conservación del Bosque Seco Chiquitano (FBSC), 300 especies se encontraban en situación de vulnerabilidad y unas cuantas (no hay un número exacto) ya en peligro de extinción.

Eso considerando los datos del 20% de especies conocidas, pues existe un alto porcentaje desconocido e incluso investigado y no publicado, “son estudios hechos en el marco de licencias ambientales y de proyectos específicos de alguna empresa, por ejemplo cuando se hizo el gasoducto San Miguel-Cuiabá, y el que va de Río Grande a Brasil, se realizaron inventarios y se siguen haciendo monitoreos que no están disponibles”, explicó el biólogo Juan Carlos Catari, que asesora a varias empresas en biodiversidad.

La Gobernación ya se ha reunido con los especialistas en el tema, informó Vides. Se comprometieron a tener, en una semana, un diagnóstico superficial de la extensión afectada, y en tres meses realizar una evaluación más profunda de los daños, ya que en base a eso se empezará a pensar y planificar una restauración (no reforestación) de las zonas quemadas.

Ambientalistas como Elianne Gutiérrez, Juan Carlos Catari y Vides coinciden en que esa restauración de flora es la estructura sobre la que se define la repoblación de los animales, porque les provee el alimento.

Pero restaurar es caro, Vides dice que cada hectárea reforestada cuesta entre $us 1.000 y 2.000 y hay que considerar que las zonas afectadas sobrepasan el millón de hectáreas. “Estoy seguro de que el 80% está en condiciones de regenerarse naturalmente”, sostiene.

Damnificados

Entre los grandes afectados están, además de la vegetación, los animales. Por eso se ha instalado un Refugio de Custodia Temporal en Aguas Calientes, para albergar a los ejemplares silvestres heridos.

Solo hay 11, entre víboras, tropero, loros, corechi, águila, tortuga y un tucán que fue operado en Santa Cruz, en la Uagrm. El coordinador de Biodiversidad de la Gobernación, Raúl Rojas, encargado del refugio, reconoció que lamentablemente la mayoría de los animales encontrados estaban muertos, las principales causas por quemaduras y por atropellamiento, al tratar de escapar o de salir de sus zonas habituales en busca de comida.

A dos de ellos les realizaron autopsia y descubrieron que no tenían vestigio de comida, “eso nos dice que los animales están comenzando a sufrir por hambre.

Y hay que ver el efecto posterior sobre las poblaciones de animales”, dijo. Vides acotó que los más maltratados por el fuego son los de especies endémicas, como la víbora coral, porque tienen menor población al reducirse a un ámbito geográfico, “también los más amenazados por el fuego son los de desplazamiento más lento, como las tortugas, perezosos, las aves que nidifican en el suelo, y las de bajas poblaciones como el pejichi, el oso hormiguero o bandera, primates como el tití, y otros”.

Esto se suma a que, además de las 300 especies vulnerables según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN1), como el oso melero, hay otras en situación de peligro de extinción como el oso hormiguero, y de peligro crítico (a un paso de la extinción), como la peta (podocnemis unifilis) y el caimán latirostris, según datos de la FBSC.

Al desastre hay que agregar que los animales, huyendo del fuego, llegan a centros urbanos y son cazados, en vez de ser cobijados. Ante eso, Rojas recuerda a los cazadores que la caza está penada hasta con seis años de cárcel, ya que la fauna silvestre es patrimonio del Estado, según la Ley de Medio Ambiente, en su artículo 106.

Hábitat

Según Daniel Villarroel, subgerente de Investigación y Monitoreo de Ecosistemas de Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), en la Reserva de Vida Silvestre Municipal (RVSM) y Unidad de Conservación y Patrimonio Natural (UCPN) Tucabaca se sobrepone a la ecorregión del Bosque Seco Chiquitano con la ecorregión del Cerrado, ambos ecosistemas diversos y amenazados. El Valle de Tucabaca alberga aproximadamente a 1.200 especies de plantas, 72 endémicas, 17 en peligro de extinción, y que albergan fauna. Esta cifra sin contar en Pantanal, otro afectado.