El accidente aéreo registrado en Cochabamba y que cobró la vida de los pilotos Carlos Moyano y Julio César Sardán podría estar vinculado a una falla mecánica, específicamente a un problema de presurización que habría dejado inconscientes a los tripulantes en pleno vuelo. Así lo deslizan las primeras hipótesis planteadas por el capitán Christian Lemcke, presidente de la Asociación Nacional de Pilotos.
“Por el patrón de trayectoria del avión, se maneja la posibilidad de una despresurización, lo que habría provocado que los pilotos pierdan la conciencia”, explicó Lemcke, al referirse a los movimientos en órbitas que realizó la aeronave antes de desaparecer de los radares.
El representante del sector aeronáutico subrayó que ambos pilotos contaban con una amplia experiencia —de al menos 45 y 18 años de trayectoria—, lo que reduce la probabilidad de error humano y refuerza la hipótesis de una falla técnica. “Son profesionales de carrera intachable, altamente reconocidos. Esto apunta a un hecho fortuito”, sostuvo.
De acuerdo con la explicación brindada por el capital Christian Lemcke, esta falla habría provocado la perdida de la presión de aire interna en la cabina, lo que hace que el ambiente sea inapropiado para respirar sin mascara de oxígeno y que los pilotos hayan perdido la conciencia.
Sin embargo, ante la la pérdida de conciencia en cabina, el sistema de piloto automático puede mantener la aeronave en vuelo durante un tiempo limitado, siguiendo rutas programadas o ejecutando maniobras de seguridad, como giros en círculo. “A 39.000 pies, sin un sistema de presurización adecuado, es imposible sobrevivir sin asistencia”, precisó.
La aeronave había despegado la mañana del lunes desde La Paz con destino a Santa Cruz, pero perdió contacto con la torre de control apenas 16 minutos después del despegue. Posteriormente, continuó siendo detectada por radar mientras realizaba maniobras irregulares en el norte de Cochabamba, hasta desaparecer completamente cerca de las 11:00.
El siniestro activó un amplio operativo de búsqueda y rescate que involucró a equipos especializados, aeronaves de apoyo y familiares de los tripulantes. Horas más tarde, los rescatistas lograron ubicar el lugar del impacto, confirmándose posteriormente el fallecimiento de ambos pilotos.
Lemcke lamentó profundamente la pérdida y calificó la jornada como “un día oscuro para la aviación boliviana”, al tiempo que pidió esperar los resultados oficiales de las investigaciones técnicas. “Debemos aprender de lo ocurrido y dejar que las autoridades determinen con precisión las causas”, afirmó.
Las autoridades aeronáuticas y el Ministerio de Obras Públicas continúan con las investigaciones para esclarecer las circunstancias exactas del accidente, mientras se aguarda un informe técnico preliminar que permita confirmar o descartar las hipótesis planteadas