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"Necesitan hacerse la prueba, son contactos directos, pero ni siquiera contestan el teléfono, la familia está muy decepcionada y no permitió que le hagamos el test posmortem al chofer. Cómo es posible que en el hospital no se hubieran dado cuenta de que estaba enfermo", lamenta Nidia (nombre ficticio), funcionaria del Sistema Integrado de Servicios Médicos de Emergencias (Sisme), agobiada porque siente que el trabajo de sus colegas y de ella es criticado y cuestionado, sin conocer su versión de los hechos.

Dice que se movieron como pudieron, le buscaron espacio para internación, pero lamentablemente el conductor, una persona muy reservada, no avisó que estaba enfermo y cuando pidieron auxilio ya era tarde, presentaba problemas para respirar. Sin embargo, la familia había peregrinado antes con él. La hija explicó a los colegas que habían ido al hospital Francés, base de operaciones de él, a pedir atención, pero les dijeron que busquen otro sitio porque no había lugar. Después recurrieron a una clínica, donde les informaron que no daban atención a esos casos.

"Las autoridades salen mostrando que hay camas, espacios, etc., pero no hay, la gente muere en su casa y en las ambulancias. Nosotros los que estamos en primera línea, sabemos que no hay espacio en los hospitales, que hay exceso de pacientes y no hay dónde ponerlos ni atenderlos", critica. 

Hasta el momento, informa que cinco personas fallecieron esperando afuera de hospitales y que a las ambulancias les ha tocado esperar hasta seis horas, a veces solo para que los reciban muertos y sigan el protocolo. Les tocó atender a 'Toño' (Antonio Castedo Balcázar), dicen que estuvieron con él a vueltas hasta la medianoche, hasta que los autorizaron a dejarlo en El Remanso. 

"No es justo que culpen a la ambulancia, va la ambulancia, pero digan dónde van a recibir a los pacientes para que no mueran en el vehículo, exponiendo además al personal. Es terrible", dice molesta, porque además tuvieron que amenazar con no trabajar si no les reponían los trajes de bioseguridad. "Somos 55 personas y solo nos dieron para 20, nos cansamos de pedir a nuestra dirección municipal, a la Gobernación, a los voluntarios, etc.".

Dice que no existen palabras para describir lo que ven cada día, "vemos morir gente porque no hay camas, sufren porque no pueden respirar, esperan afuera de los hospitales, a veces no encuentran siquiera un tubo de oxígeno, como pasó con nuestro chofer".

Lamentó que al chofer lo hubieran puesto a hacer triaje en el hospital Francés, recibiendo a todo tipo de pacientes, y que no se hubieran dado cuenta de su estado.

Baja siquiátrica

Hasta el momento, dos conductores del Sisme se han visto afectados emocionalmente debido a la presión. Nidia dice que empezaron a sentir falta de aire, ataques de pánico, arritmia e hipertensión y tuvieron que ser dados de baja por un tiempo. Asimismo, informó que tienen un paramédico bajo sospecha de Covid-19 y que el resultado se tendrá en estos días.

El Sisme dispone de siete ambulancias para toda la capital cruceña, según Nidia, reciben en promedio 100 llamadas al día de solicitud de ambulancia, en todas ellas se hacen 40 traslados, y de esa cifra, entre 8 o 10 son de sospecha por coronavirus.

Solo el martes 26 tuvieron que acudir al llamado del Ejército, para atender a 18 soldados con sospecha de contagio, y el jueves 28 a 12 policías en la misma situación.

"Ahora llevamos casos de Covid-19 a todos los hospitales, y están colapsados, los de segundo nivel, Francés, Villa, Bajío, Plan 3.000, y también El Remanso y Pampa de la Isla. Otra cosa es darse una vuelta por esos sitios", retó.





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