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“Si no le pagan a los médicos y a las enfermeras se irán a otro lado y el domo se va a cerrar”, lamenta con temor Ana Figueroa, presidenta de la Asociación de Padres de Familia de Niños con Cáncer de Santa Cruz. Figueroa indicó que las marchas y protestas iniciadas ese lunes son indefinidas.

En el domo del Instituto Oncológico del Oriente Boliviano, que cuenta con más de 20 camas, trabajan 16 médicos y 28 enfermeras, además de personal auxiliar y administrativo, que llega a unas 50 personas, según afirmó a EL DEBER, Ana María Berdeja, jefa de Enfermería de este espacio que fue estrenado meses atrás.

Señaló que existe el apoyo de los familiares de los enfermos para exigir al Ministerio de Salud para que se agilice el pago de los cinco meses de sueldos, que se les adeuda a los profesionales de este nosocomio.

Otro de los motivos, que podría derivar en el cierre, además del salarial, es que el viernes pasado se cumplió el contrato de la mayoría de los profesionales movilizados, por lo que una oferta laboral de algún centro privado podría dejar sin profesionales al domo, situación que también preocupa a los familiares.

“Estamos trabajando, porque a nuestros pacientes no lo podemos dejar de atender; sin embargo, exigimos nuestros sueldos porque necesitamos y nadie trabaja gratis”, afirmó Berdeja.

Este lunes la protesta comenzó a las 7:00 con el bloqueo del tercer anillo interno, ingreso principal al nosocomio. También realizó una marcha por las calles aledañas al Oncológico en la que se contó con la presencia de profesionales y familiares de los pacientes.


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