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En una época donde todo se ha vuelto tan atípico, la elección del Comité Cívico pro Santa Cruz se suma también a esta corriente. Lejos de su casa cívica y marcado por las normas de bioseguridad, los 264 delegados electores deberán ratificar a la única lista de postulantes.

Rómulo Calvo continuará al frente del Comité después de casi un año de interinato al frente de la institución. Estará flanqueado por Fernando Larach, primer vicepresidente, y Stello Cochamanidis, como segundo vicepresidente.

La Asamblea de la Cruceñidad está marcada para las 9:00 de la mañana en el salón Grigotá de Fexpocruz. Antes de la cita con las urnas, el directorio saliente presentará el informe económico y el balance de gestión.

Juan Carlos Limpias, presidente de la junta electoral señala que todo está listo para el día de mañana. Junto con la Sociedad de Ingenieros de Bolivia han estudiado el salón para adecuar las normas de bioseguridad que deben implementarse. “Contamos con la autorización del COEM” que ha validado las medidas dispuestas para la elección, indica Limpias.

Las dos urnas recibirán a los delegados de 24 sectores además del voto de los past presidentes. A éstos, por su avanzada edad, se les “permite el voto delegado mediante carta sellada dirigida a la junta electoral” aclara el responsable del proceso. Cada voto estará registrado y supervisado por una notaria que garantice la transparencia.

Limpias destaca que el acceso, en esta ocasión, estará restringido a los delegados acreditados y a los miembros de la prensa. Ante todo, insiste, se respetarán las condiciones del aforo y las normas de bioseguridad.

Cinco pilares para la gestión

El candidato a la primera vicepresidencia, Fernando Larach, reconoce que la presencia de una única fórmula es un mecanismo usual dentro de la institución. “Demuestra la nobleza de la institucionalidad y ven con buenos ojos una candidatura de encuentro que rejuvenece el comité con personas mejores de los 50 años”, resalta.

El censo se presenta como un pilar central para el nuevo directorio. “Se traduce en recursos para la región y en la redistribución de los escaños en la Asamblea Legislativa Plurinacional” explica Larach. Además, junto al censo, también “obliga un pacto fiscal que discuta los porcentajes que se asignan a las regiones”.

En la mesa cívica continua el debate sobre la autonomía. Se puedan dar los primeros pasos de esa senda del Federalismo "que no es separatismo” afirma Larach. Para el cívico, el país reclama una forma de gobierno adecuada para “un Estado que está integrado por diferentes formas de ver las cosas”. Servirá, aclara, para atender las necesidades diferenciadas que cada región requiere. “No planteamos dejar de ser Bolivia”, complementa.

Junto a estos dos pilares, el ex representante de los cívicos de provincias agrega la importancia de contar con una planificación que “visualice Santa Cruz para los próximos 20 o 40 años, tejiendo las políticas urbanísticas y sociales para el Departamento”. Se suma a los proyectos de gestión el tema de la dotación de tierras con “la política colonizadora en oriente que ha generado muchos problemas”. Pone sobre la mesa un tema polémico que desde hace años confronta a autoridades nacionales y regionales.

La posibilidad de que personas de otras regiones o países arriben a Santa Cruz revela la esencia hospitalaria de los cruceños. “Quien venga y trabaje en Santa Cruz se debe sentir como un cruceño”, asiente el cívico. Para él, no se trata de suprimir las manifestaciones o identidades culturales sino más bien forjar el orgullo por una tierra que les acoge para “formar y formar su futuro. Todos somos responsables para mostrar nuestro civismo y mantener las calles limpias y la ciudad ordenada”.

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