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Por tres fines de semana consecutivos, EL DEBER constató que varios vendedores del mercado Los Pozos abren sus puestos como si se tratara de días 'normales'.

Mientras que buena parte de la ciudadanía permanece en sus hogares, y los restaurantes solo entregan pedidos por 'delivery', siguiendo el lema de Quédate en casa, los ambulantes montan sus negocios en la vía pública, venden comida callejera y generan aglomeraciones de gente.

El mayor movimiento se da en las calles Quijarro, con tiendas de ropa, en la Campero, con tienda de comida. Por su parte, los ambulantes están en un pasillo peatonal y en toda la parte de los cachivacheros, más activa que de costumbre.

La 'casi' normalidad transcurre ante la ausencia de control, ya que no hay vigilancia ni de uniformados policiales ni de gendarmes municipales.

Desde la Alcaldía advirtieron que los mercados que incumplan con las reglas podrían cerrarse hasta el final de la cuarentena. Además, el incumplimiento de las medidas dictadas para la cuarentena ordenada conlleva sanciones referidas al trabajo comunitario.

De momento, Los Pozos se mantiene como uno de los epicentros del caos y el desorden y, por consiguiente, puede que también del contagio por coronavirus, en un departamento que ya superó la cifra de 30.000 infectados.