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El 21 de marzo, Marcelino Martínez Arenas fue denunciado por ultraje físico a su expareja y madre de sus hijos, Wilma Flores Zurita, a la que victimó el domingo de la manera más cruel, usando un cuchillo carnicero en las afueras del Hipermaxi del cuarto anillo y doble vía a La Guardia.

El documento al que accedió EL DEBER señala que la denuncia fue sentada ese día ante la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv) de la radial 17 y medio. Wilma Flores lo denunció por agresión, pues ocurre que en la casa discutieron por problemas familiares, la violencia que él ejercía en todas sus acciones, incluso contra sus hijos menores y su suegra, de la tercera edad.

En esa ocasión asestó un puñetazo a Wilma y también golpeó a su suegra.

Tras la denuncia fue arrestado y luego de las 8 horas el fiscal Gerardo Balderas dictó medidas de protección, ordenando a Marcelino Martínez Arenas abandonar de inmediato la casa, considerando que hacía más de un año que estaban separados con Wilma, pero él seguía viviendo en el inmueble.

Sin embargo, la medida de protección emitida en favor de Wilma solo quedó en papeles, porque no se cumplió. No fue un policía a obligar a Marcelino a que se retire de la casa de su expareja y tampoco hubo el resguardo permanente de un uniformado para proteger a la víctima, pese a que la denuncia fue por agresión física y con amenaza de muerte.

Así mismo el fiscal ordenó una terapia en un centro de alcohólicos para el hombre y a la víctima le dio asistencia de terapia sicológica. Después de las 8 horas el fiscal dictó cese de arresto ante la falta de informes sicológicos, forenses y otros requisitos.

Se conoce que es un problema recurrente que a las víctimas que requieren de una medida de protección no se le realiza un seguimiento, ya que en algunos casos llegan a arreglar entre las partes en discusión; sin embargo, en otras situaciones  desencadena en hechos graves o fatales, como el ocurrido el domingo pasado.

Por otra parte, el feminicida argumentó, a través de su abogado, que ese día de la pelea él fue el más afectado porque también fue agredido. Incluso dijo que vecinos vieron la pelea y lo atacaron a golpes y que luego la policía lo condujo preso.

Seguimiento hasta la muerte

Al quedar libre, Marcelino Martínez siguió con la violencia, incluso aumentó su acoso por celos a su expareja y hasta la amenazó con matarla junto a su madre.

El domingo parecía tranquilo, pero Martínez ya tenía un plan. Siguió desde temprano a Wilma Flores. Ella se dio cuenta y a las 10:00 llamó por teléfono a su hermana, Arminda Zurita. “Yo estaba en la ducha cuando me llamó y me dijo que Marcelino Martínez le estaba siguiendo. Yo le dije que iría a acompañarla, salí después de la ducha, la llamé y ya no me respondió, en ese momento estaba pasando lo peor”, dijo Arminda.

Tomó dos gaseosas esperando

La Felcv, a la cabeza del coronel José María Velasco, en sus pesquisas concluye que, de acuerdo a imágenes de cámaras, el feminicida llegó al Hipermaxi, cerca de la vivienda, pues estaba siguiendo a Wilma.

En el supermercado compró el cuchillo carnicero, pero mientras llegaba su víctima, incluso compró dos gaseosas que consumió hasta que ella apareció. Camuflado con el barbijo, se acercó y tomó con su brazo desde atrás a Wilma para victimarla. Luego y como si nada hubiera pasado, arrojó el cuchillo al suelo y fue detenido por particulares y guardias.

El coronel José María Velasco dijo que Marcelino Martínez tendría que estar detenido, pero no se explica cómo seguía libre. Ayer recibió en su despacho a los familiares de la víctima y al abogado Humberto Orellana. Prometió indagar qué pasó, pero lamentó el triste final del hecho.

El abogado Orellana manifestó que la familia está consternada y sin entender cómo las autoridades no cumplieron con las medidas de protección emitidas por la Fiscalía, para evitar la violenta muerte de Wilma Flores.


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