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Ellos están reducidos, sin relevos ni equipos. El fuego amenaza con ganar la batalla a los bomberos en las zonas más afectadas por los incendios forestales en el departamento cruceño.

En Postrervalle alrededor de 30 comunarios recibieron una capacitación exprés para ser bomberos y estar en primera línea en el combate contra los incendios. En la zona, el fuego amenaza con llegar a lugares poblados. “Se tuvo que obviar algunas cosas, como darles guantes o cascos (a los comunarios). Era eso o se nos quemaba todo. No tenemos los voluntarios suficientes hasta ahora”, reconoce uno de los instructores de bomberos en este municipio.

En San Ignacio de Velasco, el número de bomberos bajó de 270 a 75 y el fuego no se apaga; por el contrario este municipio sigue siendo uno de los más críticos en el departamento, según la Gobernación cruceña.

En Concepción, otro municipio golpeado por el fuego, lamentan que se van quedando sin ayuda y “la situación es cada vez más crítica”.

El vocero del Comité de Crisis Departamental, Alberto Alpire, reconoció que tienen problemas para el relevo de bomberos o voluntarios, porque son pocos, por lo que muchos se quedan por más tiempo de lo que sus fuerzas se lo permiten.

A esto se suma que el pronóstico para los próximos días no es nada alentador. De acuerdo al Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), para el fin de semana se esperan vientos de hasta 60 km por hora, aunque el viernes en la noche se pronostican chubascos en el Chaco y los Valles.

Postrervalle y Cabezas

El responsable de la Unidad de Gestión de Riesgo (UGR) para Postrervalle por parte del Comité de Crisis, Saúl Coraite, explicó que solo en Mosquera trabajan 62 personas en primera línea, de los cuales casi la mitad son comunarios y hay cuatro personas relacionadas a transporte y salud. “Los comunarios no tienen el curso (de bombero), pero se les dio una charla previa de inducción. Es de esa forma o no alcanzábamos el personal para hacer los trabajos”, sostuvo.

La delegación de la Gobernación llegó al lugar del incendio el pasado 14 de septiembre, y a la fecha calculan que al menos 500 voluntarios pasaron por la zona, por cuatro, tres y una semana. Otros siguen en la batalla.

“Había una deficiencia enorme de personal. Tuvimos que acudir a los comunarios para que también estén en primera línea. Ellos (los comunarios) llevan ya un mes, si no es más, en los trabajos”, comenta. Luego de la declaratoria de Desastre Departamental, se coordinó una reunión con las autoridades de la zona en la que se decidió que, por la magnitud del fuego y la falta de acceso a esas zonas, los trabajos se centrarían en salvar a las personas y animales.

En este marco, desde la madrugada del miércoles se envió 50 bomberos a una quebrada para tratar de contener el fuego en la zona. Ahora la estrategia es evitar el trabajo directo contra el fuego y concentrarse en crear líneas de defensa para las comunidades.

En el municipio de Cabezas se protege la comunidad fronteriza de Moroco. La pobladora Erica Montaño hizo un llamado desesperado a las autoridades, luego de recorrer la zona. “Aunque sea entréguennos equipos de trabajo, nosotros podemos actuar, si el fuego llega a esta zona se va quemar todo”, suplicó.

Concepción

El responsable municipal de la Unidad de Gestión de Riesgo, (UGR), Ray Galvis, lamentó que ya abandonaron la zona varios grupos de bomberos que tenían entre diez días y dos semanas de trabajo. “La verdad es que a estas alturas ya se siente que el apoyo de las instituciones va decayendo. Algunas veces, en las reuniones están solo dos o cuatro instituciones y también van retirando su maquinaria”, lamenta.

En la zona comenzaron los trabajos contra el fuego a mediados de agosto, es decir, hace casi dos meses. Al inicio, las llamas afectaron la reserva municipal Copaibo y ahora hay otro incendio de magnitud en El Ticho.

En Copaibo, al inicio tenían cerca de 50 voluntarios y ahora bordean los 15. Mientras que en la última, dos grupos de voluntarios enfrentan el fuego hace más de tres semanas. “Pedir a las otras instituciones que no dejen caer el brazo. Prácticamente Concepción solo está teniendo bomberos para la zona del Ticho y Copaibo, pero hay varios fuegos que son persistentes, como San Pablo Norte y no tenemos personal para mandar, pese a que se pueden volver de magnitud”, dice Galvis.

Diego Suárez, que lidera Quebracho, el grupo que trabaja en Copaibo, explicó que en la intervención del martes se evidenció que el fuego persiste.

Este grupo ya lleva casi un mes en el lugar y solo le queda agua, alimento seco e insumos de limpieza para diez días. Debido a las largas horas de trabajo sus herramientas, como las mochilas, se están malogrando, por lo que requieren apoyo para remplazarlas.

San Ignacio

El responsable de Medio Ambiente de San Ignacio de Velasco, Mauricio Hurtado, detalló que de los 80 bomberos que quedaron, 60 son soldados y 20 funcionarios municipales. Muchos ya se han retirado.

Bajas por el Covid-19

Para agravar la situación, hay 15 personas de baja en San Ignacio de Velasco, donde se confirmó que una persona tiene Covid-19 y 14 de sus compañeros están aislados por precaución.

El incendio más fuerte ahora es en Palmarito, hay viviendas cerca y han desplazado personal para mitigar el fuego. La logística es otro problema que enfrentan, porque solo tienen dos camiones para desplazarse, llevar sus herramientas y el agua.

“Por las elecciones, para custodiar antes y después de la votación, van a mover a los bomberos de la Policía y nos vamos a quedar solo los del municipio (20 personas). De paso se viene una ola de calor que va ser fatal porque hay varios incendios”, remarcó.