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Es viernes en la capital cruceña, el reloj marca las primeras horas de la madrugada y lejos de la tranquilidad que se observa en los hogares, una cruda realidad se vive en los hospitales públicos, donde niños literalmente echados en el piso soportan los síntomas del dengue, mientras que mujeres embarazadas y otros pacientes suplican por atención médica en los servicios de Emergencias totalmente saturados. La realidad en los nosocomios duele y sobrepasa cualquier idea que se pueda tener sobre el hacinamiento, pues hay pacientes que llevan más de ocho horas esperando que el médico los atienda. La única respuesta que consiguen es: “Espere su turno”.

En el hospital municipal Plan Tres Mil la situación es crítica, unas 80 personas esperan dentro y fuera de la sala de urgencias por una consulta con único médico de turno. “¡Hagan algo, por favor!”. “¡Esto es desesperante!”, se lo escucha decir a Ángel Montaño, que se encuentra con su hijo John Jairo (7) con fiebre alta, al que carga sobre su falda.

Llegaron a las 18:00 del jueves y a la 1:00 del viernes seguían aguardando que los llamen. “Esto es increíble. Me dicen que espere, pero ya llevo ocho horas y mi hijo no es atendido”, se lamenta Ángel.

En las puertas del mismo hospital las horas para Mario parecen ser eternas. Tiene a su niño, de ocho años, recostado sobre una colcha que tendió en el piso. El pequeño suda frío, tiene los ojos hundidos y de rato en rato emite quejidos por la fiebre. Tuvo sangrado por la nariz y en dos ocasiones vomitó coágulos de sangre. El pequeño está con fiebre desde el lunes y, antes de acudir a dicho centro, estuvo en un centro de salud privado, donde le diagnosticaron dengue. 

“Llegamos a las ocho de la noche. Mire, ya van a ser las dos de la madrugada y no nos llaman. Como son varios los pacientes, tardan en atender y lo peor es que los guardias se molestan cuando uno reclama”, dice el hombre que, casi resignado, espera sentado al lado de su hijo.

A pocos metros, José Vargas habla por teléfono y se lo escucha decir que está dispuesto a dejar su televisor en prenda con tal de que le presten dinero para llevar a su esposa a una clínica privada. En su conversación menciona que pasaron todo el día afuera del hospital intentando, sin suerte, que los atiendan. Ella se pasea llorando de dolor y de rato en rato se agarra las caderas. Las contracciones son cada vez más fuertes y no recibe ayuda. 

“¡Que alguien nos ayude por favor! ¡Ella ya no aguanta!”, grita desesperado José. “Estamos aquí desde las tres de la madrugada del jueves y nos dicen que esperemos, que ella no es la única paciente. Ya va a ser la una, ella ya no aguanta, pero no la atienden. Su caso es urgente, pero nos dicen que los dolores son normales en un caso de parto”, se queja José. En ese momento, al percatarse de la presencia de EL DEBER, el personal del hospital accede a darle asistencia.

En medio de los lamentos de los pacientes, dos hombres ingresan por la puerta del centro y uno de ellos tiene el rostro cubierto de sangre. Al parecer quedó herido en una pelea, pero al cabo de 10 minutos se marchan sin ser atendidos.

En el hospital municipal Villa Primero de Mayo hay menos pacientes, pero las condiciones de atención son similares, pues no hay camas disponibles para que los pacientes puedan reposar mientras esperan o reciben asistencia. Allí está Shirley Sánchez. Sentada sobre una silla en el pasillo carga a su hijo sobre su falda, a la espera de las pruebas de laboratorio. 

Los ojos de la joven están hinchados de tanto llorar, su temor es que la salud de su hijo se agrave. El niño tiene síntomas de dengue desde hace 14 días, inicialmente estuvo en el centro de salud 18 de Marzo y cada día se lo ve más decaído, dice la abuela del menor, que los acompaña.

El drama por las fichas

Los pacientes también deben sufrir para conseguir fichas para ser atendidos en la consulta externa, lo que obliga a la gente a dormir en las puertas de los hospitales, pasando hambre e incomodidad.

En el hospital de la Villa, recostado sobre el piso y con la cabeza apoyada sobre una piedra, está José Charupá. Tiene los ojos cansados, pero no pierde la esperanza de conseguir la tan ansiada ficha para una ecografía para su padre enfermo. Es el tercer día consecutivo que duerme en las puertas del nosocomio, pues los dos días anteriores no pudo conseguir el ‘pase’ para el médico.

En este centro diariamente se entregan 60 fichas para distintas especialidades y, como la demanda es alta, la gente duerme en las puertas del hospital. Para llevar un control, quienes están en la fila saben que tienen que enumerarse y estar atentos a las listas que toman a la una y a las cuatro de madrugada. “Yo tengo el número 50 y espero conseguir una ficha para el médico general para mi esposa”, dice Adhemar Pérez, que llegó al lugar a las 18:00 del jueves. Similar situación se vive en los hospitales Plan Tres Mil y Pampa de la Isla.

Comité interinstitucional

Para atender la epidemia de dengue, que ha hecho más visible el problema de hacinamiento de los hospitales, la Alcaldía, la Gobernación y el Gobierno decidieron trabajar de forma coordinada. Una de las acciones es ampliar las salas y los pacientes esperan que esto se dé cuanto antes para aliviar la saturación de los servicios.

El director del Servicio Departamental de Salud, Marcelo Ríos, dijo ayer que la epidemia de dengue sigue en ascenso y que en mes y medio de este año ya van más de 17.000 casos confirmados y más de 3.500 personas hospitalizadas, por lo que se está trabajando en la habilitación de más 50 camas en distintos centros.




OPS: Los casos de dengue en América son los mayores en la historia y superan los 3 millones

El continente americano se encuentra en emergencia por el índice de casos de dengue que ya han superado los 3 millones. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportó que este es el mayor número registrado en la región hasta el momento.

Estas cifras superan los 2,4 millones de casos notificados en 2015 cuando tuvo lugar la anterior epidemia de dengue más grande de la historia regional. Ese año casi 1.400 personas fallecieron como consecuencia de la enfermedad”, informó la OPS; sin embargo, esta organización destaca las labores de atención que llevan adelante los Estados afectados por esta epidemia.

“A pesar del incremento en el número de casos en 2019, el intenso trabajo de los países consiguió mantener la tasa de letalidad -o el porcentaje de casos que terminaron en muerte- por debajo del 1% esperado (0,05% en 2019)”, sostuvo el director del Departamento de Enfermedades Transmisibles y Determinantes Ambientales de la Salud de la OPS, Marcos Espinal.

Al 7 de febrero, el informe de la OPS establece que en 2019 (semanas 1 a la 52), en Bolivia se notificaron 16.193 casos de dengue, incluidas 23 defunciones. Del total de casos notificados, 7.240 fueron confirmados por laboratorio y 323 fueron clasificados como dengue grave. A partir de la semana epidemiológica 42 de 2019 se observó una tendencia ascendente de los casos notificados.

El 80% de los casos confirmados se reportaron en cuatro departamentos, Tarija (23%), La Paz (21%), Beni (19%) y Cochabamba (17%). “La tasa de incidencia acumulada a nivel país para el 2019 fue de 144 casos por 100.000 habitantes, lo que representa una variación porcentual de 113% respecto al mismo periodo de 2018 (tasa de 67 por 100.000 habitantes) y ha superado a lo observado en los 2 años previos”, relata el informe de la OPS.

El Ministerio de Salud de Bolivia informó de que los casos de dengue en el país suman 23.000 y esta cifra se podría elevar a 60.000, por ello se han reactivado refuerzos para enfrentar la enfermedad. /ANF

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