Con dos heridas en la cabeza, sin su celular y sin 20 mil bolivianos, así es como quedó una mujer que fue víctima de un atraco por dos sujetos en moto. Uno de ellos, bajo del rodado e intimidó a la hija de la víctima para luego arrebatarle la cartera en la que guardaba el dinero. El robo agravado se registró en la avenida 2 de Agosto, en la capital cruceña.
Un día después del hecho, la víctima dijo que "gracias a Dios está viva y que hoy (su familia y medios de prensa) no están en un velorio, sino con una víctima viva". Indicó que los 20 mil bolivianos no eran suyo, sino de un cliente que pagó por adelantado para avanzar en la construcción de una vivienda.
El robo agravado se registró a las 10:15 del martes, 21 de abril, entre quinto y sexto anillo de la avenida 2 de Agosto, lugar por donde la mujer y su hija __ ambas mayores de edad__ caminaban por la acera; sin embargo, no se percataron que dos sujetos en moto ya las tenían en la mira.
La hija de la mujer, que sufrió dos heridas tras recibir dos cachazos en la cabeza, indicó a EL DEBER que, ella vio cómo el ladrón se les acercaba, lo miró a los ojos y éste, sacó el arma de fuego y les apuntó. Comentó que su mamá no se percató del atraco y seguía avanzando mientras el ladrón les apuntaba, la hija tuvo que hablarle varias veces, diciéndole: "¡Mamá, Mamá!" y recién cayó en cuenta que las estaban atracando.
La mujer intentó proteger su cartera, donde guardaba sus dos celulares, los Bs 20 mil que tres días atrás había retirado de una entidad financiera y se dirigía a depositarlo a su esposo, para que continúe con los trabajos de construcción que realiza.
"El ladrón intentó quitarle la cartera, ella forcejeó, pero el ladrón la arrastró, la golpeó en la cabeza, pero como ella no cayó, la golpeó cerca de la frente y ahí es donde la noqueó", comentó la hija.
Al ver que el antisocial le apuntaba con el arma de fuego, ella cayó en razón.
"No me quiten mi teléfono, no me lo quiten porque con eso trabajo", le rogaba la mujer antes de recibir los cachazos en la cabeza.
Al verse en el suelo, llena de sangre, pese a no sentir el dolor, se resigna a la pérdida. "Empecé a orar y decía: Señor, guarda mi vida. Quizá el tipo iba a disparar, pero ahora soy una víctima más de asalto", acotó.
Dos celulares, su cartera, sus lentes, sus documentos personales y los 20 mil bolivianos, fueron lo sustraído por los antisociales, hecho que ya es de conocimiento de la Policía, quienes indagan el asalto y revisan las cámaras de seguridad que captaron a los antisociales.
Las víctimas comentaron que se dirigían a la parada de micro, para trasladarse a su destino, porque su vehículo particular estaba en el taller.
Ahora la mujer se recupera de las heridas en la cabeza; le hicieron cuatro puntos en la parte superior de la cabeza, y dos en la frente.