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La eucaristía dominical celebrada por monseñor Sergio Gualberti, arzobispo de Santa Cruz, contó con la participación de una nutrida feligresía que acató las medidas de bioseguridad y el control del aforo en un 30%. Como en domingos anteriores, se observó la participación del gobernador Rubén Costas y de la alcaldesa interina Angélica Sosa,

En la homilía, Gualberti alertó ante “las graves consecuencias sanitarias, económicas y políticas que dejan un mundo más desigual e injusto. Un problema que aflige también a nuestro país”. 

Al recordar el Evangelio, el líder religioso dijo que Jesús “nos manda a que nosotros mismos le demos de comer en un testimonio de caridad y solidaridad cristiana”.

El arzobispo recordó que miles de millones de pobres mueren en el mundo y que, siguiendo el ejemplo de vida del Hijo de Dios, hay que ser solidarios con el prójimo.

"Frente a la muchedumbre que aguardaba, Jesús pide a la gente que ponga de lo suyo y él complementará lo que falta. Así, con la bendición de panes y peces, pudo obrar el milagro de la multiplicación y alimentarlos", recordó.

Gualberti recuerda que, en ese momento, Jesús dejó una enseñanza a sus discípulos, que es válida también para hoy día: “No recurran a la solución más fácil, háganse cargo del problema”, exhortó. 

Para el prelado, el buen discípulo que sigue al Jesús de la vida “sacia el hambre de pan y de cercanía con gesto humano”.

Recordó que los católicos se caracterizan por su testimonio de fe, de valentía y coraje en un mundo indiferente a Dios que se mueve entre hostilidades. “Obtendremos una victoria gracias a aquel que nos amó”, platea monseñor Gualberti que también hace un llamamiento para “aliviar el dolor de los contagiados y familiares sus familiares, solidarizándose con los más pobres y necesitados”

Este domingo, a las 11:00, la misa oficializada en la catedral tendrá un momento de oración por los periodistas y trabajadores de los medios.