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Monseñor Sergio Gualberti, arzobispo de la diócesis de Santa Cruz de la Sierra, apeló al mensaje del Evangelio dominical para recordar el compromiso que los católicos tienen con el medioambiente y la vida.

“Todas las heridas al medioambiente y a la biodiversidad suponen una amenaza para nuestra salud y existencia”, expresó Gualberti en la misa dominical celebrada hoy en la catedral cruceña. Esta semana, la Red Eclesial de la Amazonia de Bolivia (Repam Bolivia) celebró la sentencia del Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza, que resolvió que los masivos incendios en la Chiquitania, el Chaco, el Oriente y la Amazonia en 2019 fueron un "ecocidio provocado por autoridades bolivianas y el agronegocio".

Para Gualberti, el creyente no “puede estar en tibiezas y titubeos”. Señala que, al igual que el apóstol Pablo, “una persona, casi al mismo tiempo, puede ser beata y diabólica”. Pero el proceso de maduración cristiana implica superar esa ambigüedad a la luz de la fe.

El arzobispo hace un llamado para que, a la luz de la fe, asumamos la opción por un mundo nuevo fundado sobre los valores y virtudes del Evangelio.

Advierte de los riesgos que supone “una vida separada de la fe” que se aferre a los poderes terrenales. “Para ser discípulos hay que estar dispuestos a cargar la cruz y aceptar el martirio”, reitera Gualberti.

Para la Iglesia, el camino que debemos seguir, como creyentes y como sociedad, está alumbrado por Jesús, “camino, verdad y vida” y direccionada “por la actitud de servicio”.

El mensaje de monseñor Gualberti se da en momentos en que el país reporta varios incendios forestales, solo en el departamento de Santa Cruz se han reportado unos cinco incendios, además de la mortandad de peces en la Laguna Concepción, ubicada en el municipio de Pailón.