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El arzobispo de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti, hizo un llamado a la comunidad católica para dejarse iluminar por el sentido de la Palabra de Dios y recuperar “el vacío patente de valores humanos y cristianos en nuestra sociedad”.

Este domingo, y debido a las medidas excepcionales que rigen en la ciudad, poca gente llegó hasta la catedral para participar de la misa. Sin embargo, gracias a las redes sociales, la celebración de la eucaristía pudo transmitirse a la comunidad de fe.

Gualberti recordó que “ser hijos de Dios es la gracia más grande que hemos recibido” y, por tanto, “nos compromete a una vida de fe auténtica y a una esperanza viva”.

La pandemia del coronavirus y las consecuencias económicas y sociales que derivan de ella ha impuesto “un tiempo de temor y desánimo”. Ante estas circunstancias, “nuestra vocación es mantener viva la esperanza de la vida, de la vida eterna”.

Para el arzobispo, “la palabra es la luz verdadera que ilumina a todo hombre”. A pesar de esta orientación que nos ofrece Dios, incluso en la figura de su propio Hijo, Gualberti interpela que “si somos sinceros, preferimos las tinieblas a la luz y nos dejamos llevar por los intereses materiales, por los encantos seductores y caducos de un mundo que prescinde de Dios, el mundo de los ídolos, de la soberbia, el orgullo, la autosuficiencia, el placer, el orgullo y la fama”.

Apela al valor y sabiduría de la Palabra de Dios, “el tesoro gratuito que nos abre a la esperanza de la vida nueva” para recuperar el sentido de la vida y la esperanza como personas.

 “Debemos cuidar, conocer, hacerlo norma de conducta, pero también darla a conocer en todo momento con respeto, delicadeza y tranquilidad de conciencia, aunque podamos encontrar rechazo e incomprensiones”, se anima a pedir a los católicos para que también transmitan el mensaje del Evangelio por todas partes.

La Iglesia también está envuelta por esta amenaza de la mundanización, como se refiere al Papa Francisco ante el peligro de priorizar otros valores o principios anteponiéndolos a la Palabra del Evangelio. “Los cristianos estamos ante el reto de restituir el derecho de ciudadanía a Dios en nuestra sociedad para una convivencia más humanizada y conforme al plan de salvación”, agrega Gualberti.

Finalmente, el prelado planteó que “es indispensable que conozcamos las enseñanzas de la Palabra de Dios, las profundicemos en comunidad y las hagamos vida y caridad”. De esta manera, y “ante el vacío latente de valores humanos y cristianos en nuestra sociedad, estamos urgidos a anunciar y testimoniar las virtudes cristianas de la fe, la esperanza y la caridad y los principios evangélicos de la sacralidad de la vida humana y la dignidad inviolable de la vida, el bien común, la paz, el cuidado de la naturaleza y la salvaguardia de la convivencia pacífica”.

Para Gualberti, una vida en coherencia con el modelo de vida de Jesús “es el mejor servicio que, en las circunstancias actuales, podemos hacer a nuestro prójimo y a la sociedad entera”.

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