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El arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti, reflexionó a las autoridades en su mensaje dominical. Pidió que se atienda las necesidades de los más pobres y no se use la pandemia del Covid-19 con fines electoralistas que ponen en riesgo la convivencia pacífica del país.

“El don de la sabiduría es especialmente necesario en este tiempo de pandemia sanitaria con sus graves consecuencias humanitarias y sociales. El pueblo pide a los responsables del bien común que sobre todo prioricen la defensa de la vida, que tomen medidas efectivas en contra de la propagación del contagio, que impulsen la atención adecuada a los enfermos, que cuiden las fuentes de trabajo, pero también que actúen con valentía y rectitud para acabar con la criminal especulación que se ha incrementado a nivel económico, social y político. La mayoría de nuestra población sufre por ser excluida de la atención médica por no contar con un seguro de salud y por los precios exorbitantes de las medicinas y de la atención sanitaria”.

De la misma manera rechaza el aprovechamiento de la situación de pandemia para fines electoralistas que provoca confrontaciones poniendo en riesgo la convivencia pacífica y que quita energías y unidad en enfrentar la grave emergencia que está poniendo el país de rodilla. “Estas acciones, además de ser un delito son un pecado grave ante Dios y provocan la deshumanización de aquellos que las llevan a cabo y de sus víctimas”. 

El arzobispo reflexiona que Dios un día nos pedirá cuentas de nuestro actuar.

Partiendo de la primera lectura bíblica de la misa, que narra que una noche, el Señor se aparece en sueño a Salomón recién elegido rey de Israel y le dice: 'Pídeme lo que quieras',  resalta que  este pedido de Salomón: “Concede a tu servidor un corazón que escuche”, estaría muy bien en los labios de todos nosotros, particularmente de todos las autoridades para que escuchen a Dios y al pueblo, con una atención privilegiada a los pedidos y necesidades de los más pobres y excluidos de la sociedad”.