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El 9 de octubre se cumplieron siete años de iniciado el juicio del denominado caso terrorismo. Juan Carlos Guedes, uno de los dos acusados que permanecen en prisión hace 9 años y 8 meses (el otro es Alcides Mendoza), tenía programada para el lunes una audiencia en la que se definiría su solicitud de cesar su detención preventiva, pero no pudo asistir debido a que el viernes su presión arterial se alteró, por lo que tuvo que ser internado en un centro hospitalario y fue sacado inconsciente de Palmasola.

“El protocolo que se debe hacer en la cárcel para salir, es un riesgo para mi salud; me dio el ‘ataque’ a las 5:00, una hora después pedí que me saquen, y hasta cumplir todos los protocolos de salida de Palmasola, a la Caja Petrolera llegué a las 9:30”, cuenta sobre su odisea Guedes, quien sufre de diabetes e hipertensión.

Allí lo estabilizaron y le continúan realizando estudios clínicos para saber por qué su presión sube y baja de manera extrema poniendo en riesgo su vida.

Las tres horas y media que tardó en ser hospitalizado desde que solicitó su salida, pudieron ser más, pero Guedes agradece al gobernador del penal, Nelson Pacheco, por haber apurado las gestiones para su evacuación médica.

Por esta situación, entre otras tantas razones, es que Guedes pide que sus juzgadores le permitan salir del reclusorio y quedar con detención domiciliaria. Su argumento principal es que su vida no siga corriendo riesgo cada vez que sufre una descompensación.

El colapso de hace algunos días es el segundo que sufre en un mes, puesto que el 10 de septiembre también debió ser internado debido a una neumonía.

“En esa ocasión me llevaron al hospital San Juan de Dios; ahí me di cuenta de que lo del Seguro Universal de Salud es solo teoría, porque solo te dan paracetamol. Mi esposa tuvo que buscarse 16.000 bolivianos para las recetas que yo necesitaba”, cuenta Guedes desde su lecho de enfermo.

El dinero para su atención y medicamentos, es otro de sus dramas. Martha Landívar, su esposa, tiene que buscar como sea los remedios. “En la cárcel su vida corre peligro”, dice, afligida.

También recuerda que con tanto esfuerzo le consiguió un aire acondicionado para que no sufra por el calor y su presión no se altere, un frigobar para conservar sus medicamentos y una máquina de escribir. “Luego de la intervención policial en la cárcel, le quitaron todo y no se lo devolvieron pese a una orden judicial para tenerlos”, cuenta la mujer.

La audiencia para escuchar, por décima primera vez su pedido de libertad condicional, será reprogramada una vez le den el alta médica.

Siguen leyendo pruebas

Gary Prado, abogado de Guedes y Mendoza, dijo que el juicio sigue en la etapa de la lectura de pruebas documentales de descargo de los 12 acusados que quedan en el juicio. Guedes no presentó ni una prueba y a Mendoza se las rechazaron aduciendo que no estaban identificadas. “Un abuso más”, afirma Prado.

El juicio debe continuar el lunes, un día después de las elecciones presidenciales, con la lectura de las pruebas de Mario Herrera y después de Roberto Justiniano.

Tras de eso, deben venir las pruebas materiales y la sustentación de las pericias de la parte acusadora, entre las que se debe presentar la que se hizo al computador de Eduardo Rózsa. “Las pericias son el ‘nudo’ del caso”, dice Prado, quien, consultado sobre la Ley de Abreviación Procesal Penal (Ley 1173) que ordena cerrar todos los casos que llevan un tiempo excesivo sin sentencia, señala que desde noviembre se tendrán nueve meses, por lo que es optimista en que en ese lapso se termine lo que considera un juicio injusto.

“Los fiscales jugaron a eso, a que los denunciados que siguen presos se rindan, que busquen ir a procesos abreviados y se declaren culpables; como eso no sucedió, dilataron todo”, dice Prado.

Sobre la Ley 1173 y que el juicio termine en septiembre de 2020, Guedes no es muy optimista, sin embargo, sus esperanzas están más centradas en los resultados de las elecciones y que el actual Gobierno no siga en el poder.

Para la Fiscalía el juicio debe concluir dentro de poco, ya que las pruebas y la aceptación de culpa de quienes se fueron a los procesos abreviados, pese a que luego indicaron que lo hicieron presionados para dejar la cárcel, demostró que sí hubo un intento de generar violencia en el país. Los acusadores quieren que el caso termine lo antes posible.

Bajo ese panorama, Guedes espera recuperarse y más allá de lo que suceda en los comicios, poder obtener su libertad, pues tiene claro que se mantendrá firme hasta lo último y no se declarará culpable.