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"La Policía brasileña entró hasta nuestra comunidad Mercedes de Soliz, que está a 25 km de la frontera. Supuestamente, la excusa es que estaban tras unos maleantes; llegaron, dieron tres vueltas, y cuando algunas personas se percataron de que estaban armados, tocaron las campanas para comunicar la emergencia. Los comunarios salieron de sus casas para tratar de hablar y ellos intentaron huir, pero haciendo disparos. Hemos recogido como 45 casquillos de bala", cuenta Janet Ardaya, cacique de la comunidad y segundo cacique de la Asociación de Cabildos Indígenas de San Ignacio de Velasco (Acisiv).

El hecho ocurrió el miércoles 1 de julio, a las 18:19, y según Ardaya, durante la huida los agresores se encontraron en el camino con Vicente Tapeosí (40), contra quien abrieron fuego. "La posta más cercana estaba a 20 kilómetros, así que se desangró y murió", explicó Ardaya.

Actualmente, el cuerpo de Tapeosí está en la morgue de La Pampa, en Santa Cruz de la Sierra. Los comunarios aceptaron que sea enviado a la ciudad capital para la autopsia, con la condición de que sea devuelto a su tierra, explicó el alcalde de San Ignacio, Moisés Salces.

Ardaya aseguró que los supuestos policías antes habían pasado por otras comunidades que están más cerca a la frontera, una de ellas Patujú, "y ahí también habían golpeado a las personas que encontraban en el camino, las encañonaron, estaban completamente agresivos. Ahí agarraron a un joven y lo tuvieron detenido, lo golpearon, él vio sus uniformes, que son de la Policía del punto fronterizo más grande de Brasil que hay cerca".

Cuando EL DEBER contactó a Ardaya, ella se encontraba retornando de San Ignacio de Velasco a Mercedes de Soliz, tras prestar declaraciones, pero lamentó el abandono de la frontera. Dijo que ya antes habían solicitado, a través de cartas al COEM, al alcalde, al Comando Militar y Policial, que hicieran patrullaje por la zona. 

"Hicimos cartas porque como se declaró la cuarentena, hubo mucho movimiento desde la zona de los brasileños, supuestamente no debían pasar porque había cierre de fronteras, pero no había controles. Las cartas las mandamos el 30 de marzo y el 4 de mayo", sostuvo.

Salces confirmó que la noche del hecho le llegó un reporte del comandante de la Policía del lugar, "pero la Felcc está investigando aún. Se dicen muchas cosas, el tema es que hay un fallecido. Esa zona es fronteriza con Brasil donde mayormente llegan vehículos brasileños robados y es como todo lugar de frontera, de cuidado, y hay mucho ingreso de súbditos brasileños que van y vienen porque no hay control, al margen del control militar que tenemos, que es en Marfil, pero son zonas con diez soldaditos y la frontera es extensa", reconoció.

Según Salces, no es habitual que ocurran ese tipo de cosas en la zona y manifestó que esperan la investigación de la Policía, "es difícil creer que la Policía brasileña entre hasta ahí, es muy raro. Y debe hacerse una investigación minuciosa porque puede traer consecuencias internacionales si fuera el caso de que se trata de Policía del país vecino".

EL DEBER se comunicó con el coronel Rubén Barrientos, director departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), quien confirmó que están estudiando el caso, pero que aún no pueden emitir un criterio. Barrientos también confirmó el fallecido e informó que ha movilizado uniformados hasta el lugar, distante a 180 kilómetros de San Ignacio de Velasco.