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Por: Jessica Vega Muñoz

En Santa Cruz hay familias que viven en la extrema pobreza y los niños padecen de desnutrición, por lo que son propensos a contraer otras enfermedades por su frágil estado de salud.

Se estima que un 20 por ciento de los niños que viven en el departamento y en el país sufren de algún grado de desnutrición, menores de edad que viven en hogares donde los padres deben salir a trabajar durante el día en busca del sustento familiar para llevar el alimento a sus mesas.

Sin embargo, la pandemia de coronavirus hizo más difícil esta labor, porque muchas personas quedaron sin empleo y, sumado a ello, las restricciones no les favoreció para conseguir siquiera trabajos eventuales.

En la Villa Primero de Mayo, funciona el Centro de Salud Municipal de Recuperación Nutricional, lugar a donde cada mes llegan un promedio de 30 niños con algún grado de desnutrición; aunque hay algunas temporadas en las que se supera la cantidad de 50 pacientes al mes. Todos ellos son atendidos de forma gratuita y, si es necesario, son internados hasta que recuperan su peso ideal.

El director de este centro, Mario Valdéz, afirma que se estima que en el país dos de cada diez niños sufren de desnutrición, pacientes que viven en su mayoría en las zonas periféricas de la capital cruceña y otros llegan de diferentes municipios.

La Encuesta de Demografía y Salud (EDSA) llevada a cabo por el Instituto Nacional de Estadística y el Ministerio de Salud en 2016 muestra una prevalencia del 20,3% de desnutrición crónica (talla/longitud para la edad); el 3,4% de desnutrición aguda (peso/talla); y un 4,2% de desnutrición global (peso/edad).

“Somos un departamento productor de alimentos, pero aún hay un 20 por ciento de los niños que necesitan recibir una mejor alimentación porque viven en hogares donde hay pobreza y faltan los nutrientes. La desnutrición se manifiesta en esa población y es ahí donde tenemos que trabajar” sostuvo Valdéz.

Algunos niños llegan al centro de nutrición referidos de los centros hospitalarios y otros son llevados por sus padres. La tarea titánica del personal es hacer que los niños recuperen su peso ideal, estén nutridos y vuelvan a desarrollarse.

Los niños que atienden son de familias que viven en zonas periféricas, como la Villa Primero de Mayo, el Plan 3.000, La Cuchilla y la zona sur. Un 80 por ciento proviene de la capital y el resto, de las provincias, principalmente del Chaco cruceño (Camiri), de la Chiquitania y del Norte Integrado. “La atención es gratuita, somos un centro dependiente de la Alcaldía, recibimos apoyo del Gobierno Municipal y también de la Gobernación que nos provee para los alimentos”, dijo.

Casos

Hay niños desnutridos que llegan sin poder ni siquiera sentarse ni caminar y en un inicio cuesta darles tratamiento porque no toleran comer, pero la paciencia y preparación del personal es vital para su recuperación.

“Hay niños que estuvieron internados con una desnutrición grave, pero ahora, tras 25 años de funcionamiento del centro, algunos ya son bachilleres y profesionales. Esto nos demuestra que los niños no quedan con retraso y recuperan la estimulación”, precisó.

Recordó que una vez atendieron a una niña de tres años que solo pesaba seis kilos, edad en la que debería pesar entre 15 a 16 kilos.

“Esta paciente llegó referida de Trinidad, una niña de tres años que, además, tenía intolerancia al gluten. Ella estuvo internada por un mes y cada semana ganó entre 400 a 500 gramos. La respuesta fue buena y la niña logró recuperarse”, explicó.

Otros niños llegan con un cuadro moderado, como fue el caso de Matías (8), un pequeño que estuvo internado una semana. Su mamá Jenny Posiabó (30) contó que tiene seis hijos y el hijo menor llegó a padecer de desnutrición.

Mi hijo estaba con desnutrición, lo derivaron del hospital de niños Mario Ortiz a este centro y como aquí atendieron a mi hijo, les pedí que me ayuden con los otros niños para que recuperen su salud”, expresó la mujer mientras recibía una bandeja de la alimentación para su pequeño.

En el mismo centro estaba una mujer de 23 año pues su primogénita de solo nueves meses, padeció de un cuadro desnutrición y anemia. “Ella es mi primera hija y ya estaba entrando a padecer una desnutrición grave. Ella tiene un retraso sicomotor y con la alimentación y la fisioterapia que está recibiendo, ya se encuentra mejor”, señaló.

Otra niña que estaba internada era una bebé de cinco meses, que ya es atendida desde hace seis días. “Quise internarla, aunque tenía una desnutrición moderada. Aquí se va recuperar y tenemos que cuidar más a nuestros hijos”, declaró la madre de 20 años, que tiene tres hijos.

Aprendizaje

Mientras aguardan con paciencia que sus niños se recuperen, las mamás también aprovechan su tiempo, ya que en que en el centro les enseñan a preparar las papillas, las dosis de vitaminas y hasta a conservar los alimentos.

“Preparamos una variedad de 12 verduras, se hace una mezcla y se lo congela. Los niños ya comen una alimentación fortificada”, dijo.

El director del centro indicó que dos veces a la semana dan talleres y capacitaciones a las madres de los niños desnutridos, para que ellas aprendan y ya en sus casas, sepan qué alimentos dar a sus niños y cómo prepararlos.

Algunas madres que son de provincias aguardan hasta que sus hijos recuperen su peso ideal, apoyan en las tareas de la cocina en el centro de nutrición.

Necesidades

Si bien la atención que brindan es gratuita, el director de este centro indicó que apuntan a que se construya una sala de fisioterapia. Disponen de un espacio en el predio y esperan que la Alcaldía ejecute el proyecto. “Si Dios quiere, y con la gestión del alcalde, soñamos con tener esa sala de fisioterapia para completar la atención de los niños desnutridos. Algunos pacientes pierden hasta sus fuerzas cuando padecen de desnutrición”, señaló.

Pero, además de esta sala, también falta al menos un fisioterapeuta, una enfermera y un médico para el turno de la tarde.

“La sala es importante porque así se trabajaría mejor en la estimulación temprana de los niños. Ya hemos enviado las solicitudes a la Alcaldía y esperamos el apoyo de las autoridades”, apuntó.

Otro de los problemas que se observó en un recorrido por el centro de nutrición es que el horno de la cocina no funciona porque falta que le instalen el gas domiciliario. “Ese horno lo compramos a 4.000 dólares, pero no lo utilizamos porque no autorizan la instalación del gas domiciliario. Ya lleva cinco años sin funcionamiento”, dijo el director.

Capacidad

El Centro de Salud Municipal de Recuperación Nutricional cuenta con 12 camas de internación para menores de cinco años y con cuatro camas para adolescentes. El problema de desnutrición no es lo único que atienden, sino también casos de anorexia y bulimia, además de obesidad.

“Principalmente en los casos de anorexia y bulimia que se han presentado interviene un equipo multidiciplinario, en estas situaciones también intervienen los terapeutas, fisioterapeutas, sicólogos y se logran sacar de ese estado a los pacientes”, indicó Valdez.

En los casos de obesidad, considera que la mayores responsabilidad es de los padres o tutores, ya que está en sus manos darles una alimentación saludable y sin excesos.

“Se debe reducir la obesidad, hay niños que reciben de sus padres y abuelos muchas gaseosas o dulces, o incluso les repiten la alimentación, pero es importante que tengan cuidado porque, si bien no desarrollan desnutrición, pero sí pueden desarrollar la obesidad”, manifestó.

Complicaciones

La desnutrición es una inmunodeficiencia alimentaria que afecta también a los niños y surge generalmente después de los seis meses de edad, cuando los infantes dejan de lactar.

El problema también puede surgir por la falta de afectividad, situación que lleva a los niños a sentirse rechazados y dejan de comer de manera regular.

"Un niño desnutrido es propenso a enfermarse siete veces más por problemas respiratorias, seis veces más con diarrea. La enfermedad se triplica en la mayoría de los casos", indica el director del centro.

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