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Un estudio de la Universidad Johns Hopkins, de Estados Unidos, coloca a Bolivia en el tercer lugar en la lista con más muertos per cápita a causa del Covid-19. Señala que en el país se producen 69,9 muertes por cada 100.000 personas. 

La aparición del estudio coincide con el informe del Ministerio de Salud que replantea los índices de letalidad por coronavirus en el país.  

Bolivia acumula 7.965 decesos por causa del Covid-19. Está muy lejos de las cifras de fallecidos que reportan Estados Unidos, Brasil o India; sin embargo, las estadísticas revelan que, al comparar las cifras con cantidad de habitantes, Bolivia registra una tasa de mortalidad bastante elevada.

Desde el 24 hasta el 30 de septiembre suman 234 los fallecidos por coronavirus, de los cuales 115 corresponden a Santa Cruz. En total, el departamento cruceño acumula 3.968 decesos desde que comenzó la pandemia y sigue siendo el departamento más afectado.

Para el director del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Santa Cruz, Marcelo Ríos, estas son cifras preocupantes y admite que existe un subregistro de los casos porque mucha gente no se está sometiendo a las pruebas de PCR.

 Según Ríos, en Santa Cruz, “ante la mínima sospecha, se contabiliza el fallecido como Covid-19, lo que sobredimensiona las cifras”.

Explicó que, en un inicio se realizaban pruebas post morten a los fallecidos antes de considerarlos como muertos por Covid-19. Ahora, los médicos anotan como víctima sospechosa de coronavirus a todas las personas que reportan el más mínimo síntoma. “Hemos tomado todo”, grafica Ríos para justificar el llamativo número de decesos.

Dijo que, en otros países, se realizan las pruebas rápidas antes de que los pacientes ingresen a los hospitales, lo que permite matizar con exactitud las cifras.

Tasa de letalidad

El jefe nacional de Epidemiología, Virgilio Prieto, señaló que la tasa de letalidad en el país ronda los 5,8%, una cifra relativamente mayor al 3% que se reportaba en meses pasados. La diferencia entre los departamentos también es llamativa. Mientras en Tarija la tasa de letalidad alcanza a 2,5%, en Santa Cruz supera el 9%.

La tasa de letalidad vincula la cantidad de casos positivos confirmados con la cantidad de personas fallecidas por la enfermedad. En este sentido, Ríos apunta a la importancia de mantener un registro actualizado de confirmados para conocer las referencias reales.

Considera que existe un “subregistro" porque la población no se está sometiendo a las pruebas de PCR, únicas que son contabilizadas por el Ministerio de Salud. En su opinión, son varios los motivos por los cuales la gente no se acude a los centros autorizados para realizar dichas pruebas, entre ellas está el hecho de que la gente se está automedicando.

Ríos considera que hay un riesgo inconsciente por la baja cantidad de casos que se reportan. La población minimiza el peligro y, sin darse cuenta, puede ser agente de contagio para sus propias familias. El subregistro podría ser desvelado con la aceptación de las pruebas rápidas como sistema de control.

En Santa Cruz existen 10 centros autorizados para realizar las pruebas de PCR. De ellos, 3 son públicos (Hospital de El Remanso, Maternidad y Cenetrop) y hacen las pruebas gratuitamente, siempre que sean referenciados desde un centro de primer nivel. Otros 2 centros corresponden a las cajas de salud y los 5 restantes son laboratorios privados.

Antes teníamos un promedio de 3.000 pruebas PCR al día”, recuerda Marcelo Ríos al referirse a los meses de junio y julio cuando Santa Cruz llegó a registrar hasta más de 1.000 casos positivos al día. “Ahora- agrega- se realizan entre 250 y 300 pruebas por día, de las cuales unas 50 dan positivo”.

Ríos considera que la población ya conoce los síntomas y que, ante la presencia de ellos, recurre a tratamientos de manera inmediata. En algunos casos, se realizan las pruebas rápidas “que son más baratas e inmediatas” y le ayudan a salir de la duda.

Pruebas rápidas

Lamenta que las autoridades del Ministerio de Salud no cataloguen los registros de las pruebas rápidas como parte de las estadísticas diarias. A decir de Ríos, con estas pruebas se logra identificar a las personas que han creado anticuerpos para el virus y “si bien no son pruebas con valor diagnóstico, sí son datos que permiten conocer el desarrollo de la enfermedad”.

Por el momento, y de acuerdo al protocolo que rige en el Ministerio de Salud, Santa Cruz “no puede contabilizar la población que ya enfermó y ha sido diagnosticada mediante pruebas rápidas. 

De ser contempladas en los informes, es probable que el departamento cruceño sume más de 10.000 casos positivos a los informes que no fueron captados por el sistema de registro,  lo que bajaría la tasa de letalidad a las cifras anteriores, explica Ríos.

Incremento de fallecidos

En informe oficial emitido el 6 de septiembre registró un incremento de más de 1.500 fallecidos en un solo día. Las miradas se centraron en Santa Cruz ante el “ajuste” en el reporte de fallecidos.

Ríos aclaró que “falló la transferencia de información de un lugar a otro”. Por algún motivo, los registros no eran contabilizados de manera adecuada y se acumulaban sin ser asignados en los reportes diarios. “El sistema registra todo, pero no se pudieron cumplir las funciones de enviar información. Se priorizó la atención sanitaria antes que la gestión administrativa”, explica.

Cada día, el Ministerio recibía un reporte en virtud de los certificados de defunción emitidos. “Muchos de los fallecimientos se habían reportado al sistema nacional, pero no eran reportado a nosotros”, agrega,

Conocer los datos

Con el aval del municipio cruceño se realizará un segundo estudio de seroprevalencia en la ciudad para conocer cómo evoluciona la enfermedad. Estos estudios permitirán recabar datos que orientan las disposiciones sanitarias y las medidas para el posconfinamiento.

En el anterior estudio se reveló que un 22% de la población había padecido la enfermedad. Esta cifra concuerda con las proyecciones que realizan desde el Sedes, desde donde se considera que más de 400.000 habitantes pudieran haber contraído la enfermedad.

“La OMS ha reconocido que entre el 40 y el 50% pueden superar la enfermedad de modo asintomático. Un 30% sufre síntomas leves, que no conllevan gravedad”. Ante estas orientaciones, Ríos considera que no es descabellado considerar que el Covid-19 afectó a gran parte de la población.

Ríos insiste en que la nueva normalidad depende del comportamiento de cada ciudadano, del distanciamiento social, del uso de barbijo y el lavado de manos.