Escucha esta nota aquí

La falta de lluvias, sumada a las heladas, han provocado que se reseque la vegetación haciendo que arda con facilidad ante cualquier chispa y es el combustible para los incendios forestales que afectan la Chiquitania, donde hace dos años se vivió uno de los desastres más devastadores, con más de 3 millones de hectáreas afectadas.

Richard Rivas, responsable de la Dirección del Área Protegida de Tucabaca, forma parte de los brigadistas que ‘pelean’ desde hace varios días en el incendio que se propaga en dos frentes en el municipio de El Carmen Rivero Torrez. Está convencido de que esto apenas empieza y que, si no se toman medidas urgentes, las verdaderas emergencias pueden darse desde el próximo mes por las condiciones de sequedad del bosque y porque en agosto y septiembre es la temporada crítica de incendios.

“El pronóstico no es nada alentador. Estamos iniciando la temporada de fuego y ya se están registrando incendios de magnitud. El bosque está seco por la falta de lluvia y por las heladas. La vegetación está chamuscada, la hoja está cayendo y se está formando un colchón de combustible en toda la región. Si no se toman medidas urgentes, creemos que la verdadera afectación recién se dará a partir del próximo mes”, dijo Rivas.

El entendido en el manejo de estas emergencias cree que fue un error haber ampliado las autorizaciones de quema hasta el 31 de julio, considerando las condiciones ambientales y climatológicas.

Las tareas

Los mayores esfuerzos ahora se concentran en el municipio de El Carmen Rivero Torrez, donde el fuego se expande en dos frentes: por la zona de Candelaria y por el otro extremo, en una zona cercana al municipio de Roboré por el Valle de Tucabaca. Esto porque el incendio del área protegida de San Matías ya fue controlado.

El responsable de la Dirección del Área Protegida de Tucabaca señaló que en toda el área de afectación del municipio de El Carmen Rivero Torrez están desplegados 60 brigadistas, entre bomberos municipales de Roboré y de El Carmen Rivero Torrez, de la Gobernación, efectivos militares, bomberos voluntarios y guardaparques. En esta zona, además de la vegetación, también ha sido afectado el tendido eléctrico y están bajo amenaza plantaciones de eucalipto. Una empresa ha movilizado maquinarias para abrir brechas cortafuego.

Rivas y sus guardaparques están abocados en evitar que el fuego se expanda hasta el municipio de Roboré y afecte al Valle de Tucabaca.

Hay un brazo de fuego que deben controlar y para ello usarán una brecha antigua, abierta por agropecuarios, que servirá de línea de contención.

La coordinadora del Programa Manejo de Fuego de la Gobernación, Yovenca Rosado, confirmó que el incendio en el área protegida de San Matías fue controlado y ahora se trabaja en su liquidación, por lo que un grupo de brigadistas está haciendo un rastrillaje para alertar en el caso que se reactive.

Con respecto al incendio en El Carmen Rivero Torrez, la coordinadora del Programa Manejo de Fuego de la Gobernación informó que enviaron una brigada de instructores a la zona con el fin de apoyar las tareas, mientras que la empresa San Crispín ha desplegado maquinaria pesada para abrir brechas, ya que el fuego está a un kilómetro de sus plantaciones de eucalipto.

“En ese sector, la estrategia que se va a emplear es abrir una línea de defensa para cortar el fuego que se dirige a dichas plantaciones”, precisó Rosado.

La funcionaria de la Gobernación expresó su preocupación porque los dos últimos incendios en la zona de la Chiquitania “han tenido comportamientos extremos”.

Alertó que se están registrando incendios con características similares a los de la gestión 2019. “Nos preocupa que haya una resolución que amplía los permisos de quema”, dijo Rosado, al pedir a la Administradora de Bosques y Tierras (ABT) que emita una pausa en la autorización de las quemas en el departamento.


Comentarios