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Florencio Cadima Ponce, de 78 años, había desaparecido hace un año, pero la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) descubrió que fue asesinado y su cuerpo yacía enterrado en su casa, misma que ahora es objeto de un pleito de herencia de sus familiares.

En rueda de prensa, el jefe de homicidios de la Felcc, el capitán Esteban Cortés, informó que el caso, calificado como parricidio-asesinato, quedó al descubierto después de una denuncia y querella presentada por una de sus hijas que vive en Londres.

Según la denuncia, su padre desapareció hace un año y había una demanda contra sus otros familiares por maltrato a hacia el adulto mayor fallecido. En la investigación emprendida por la Felcc, los investigadores llegaron al domicilio por la urbanización Toborochi donde se halló un promontorio de tierra y a dos metros de profundidad restos óseos con probabilidad pertenecientes a Florencio Cadima.

Según la pericia forense, la muerte se debió a un traumatismo encéfalo craneano producto del uso de un arma contundente. Posteriormente, enterraron y ocultaron el cuerpo en la misma casa que disputan por herencia, según reseña la investigación.

Tras el hallazgo, los uniformados detuvieron a la esposa de la víctima, Irma Ortiz Loyola, y a su hija, Irma Cadima Ortiz. También se detuvo al yerno del hombre asesinado.

La denuncia presentada por la hija que reside en Londres también alude que, desde hace nueve meses no logra comunicarse con dos de sus hermanas, por lo que presume que también están desaparecidas.  El informe policial recoge que el padre asesinado tenía una familia de nueve hermanos.

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