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Por: Eduardo Ruilowa

Los contagios masivos y los problemas con los contratos que no fueron renovados están asfixiando el sistema público, que tiene hospitales y centros de salud con el 30 y 50% de su personal afectado por las bajas médicas o por la falta de contratos, lo que está ocasionando el cierre de servicios.

La situación es crítica en el hospital Mario Ortiz, donde se contabilizan más de 100 bajas por Covid-19 y cada vez aumenta la demanda de pacientes con coronavirus que requieren asistencia médica, provocando la sobresaturación de los servicios Covid.

Milka Cáceres, jefa de Emergencias, describió como dramática la situación porque no existe dónde ubicar a los niños que llegan con sospechas de Covid-19 u otras enfermedades.

Reveló que actualmente los espacios destinados para pacientes con coronavirus están llenos y cada día surgen nuevos casos, pero no existe el espacio físico dónde atenderlos.

En promedio cada día hay tres niños positivos que requieren internación en el centro hospitalario de referencia departamental. El hospital dispone de 28 camas para pacientes Covid y todas están ocupadas, es decir, las cinco de terapia intensiva, las seis de terapia intermedia y las 17 camas de internación. El sábado un niño esperaba por espacio. 

“Por salvar la vida de un niño (con Covid-19) estamos poniendo en riesgo la de otros. Lo peor es que cada día hay una baja entre los médicos que se están exponiendo en el área Covid-19, solo en Emergencias ya tenemos 18 bajas, que son personal clave”,  indicó  Milka Cáceres, jefe de Emergencias.

En este servicio, según Cáceres, por cada 24 niños que ingresan hay tres o cuatro que tienen Covid-19, que incluso deben ser hospitalizados.

A esto se suma que el hospital suspendió las cirugías programadas porque los médicos y especialistas están contagiados.

Mario Huanca, médico de Emergencias, indicó que en el hospital Francés, donde él trabaja haciendo turnos, se tuvo que cerrar el servicio de consulta externa que brinda atención en diferentes ramas médicas ante las bajas del personal. Además, el laboratorio permanece cerrado por las noches y durante el día funciona con la mitad del personal.

“Se están cerrando la mayoría de los servicios porque todos están saliendo positivos, médicos, enfermeras, auxiliares. La otra noche que hice turno de 24 horas me pedían que no internemos más pacientes porque estamos sin enfermeras, se tuvo que cerrar el servicio de cirugía de emergencia porque no había personal, estamos limitados, es de terror lo que se está viviendo”, señaló Huanca.

Además, indicó que no tienen espacio para recibir a pacientes con Covid-19 porque las pocas camas con las que cuentan ya están ocupadas, y eso da lugar a que las personas incluso les falten el respeto.

“Los familiares y pacientes están demasiado agresivos porque quieren que se les resuelva el problema y nosotros no tenemos condiciones. Como médicos sufrimos este problema porque tenemos que jugar el papel de “busca espacios” y resolver un problema que no es parte de nuestro trabajo, porque nosotros atendemos la parte médica, pero estamos mendigando espacios en los hospitales para ayudar a los pacientes, y encima la gente no entiende porque nos insultan, nos agreden, nos graban y es una pena porque nosotros hacemos lo que podemos con las condiciones que tenemos”, indicó.

El representante del sindicato de la Red de Salud Centro, Willian Flores, que trabaja en el centro de salud de primer nivel Virgen de Cotoca, dice que es un calvario lo que se vive día a día en los centros de salud. Los familiares de los pacientes peregrinan de un lugar a otro en busca de un espacio en las terapias y, a pesar de la alta demanda de atención médica, muchos hospitales tuvieron que cerrar porque la mayoría del personal está infectado. Y los que permanecen abiertos, se encuentran saturados porque trabajan con la mitad del personal. Asevera que el sistema de salud es un caos y las autoridades improvisan en la lucha contra la pandemia.

A la problemática del contagio masivo se suma la inestabilidad laboral que sufre el gremio debido a la conclusión de los contratos Aisem, dependientes del Ministerio de Salud que acabaron el 31 de diciembre, y los más de 600 contratos municipales que no fueron renovados por parte de la Alcaldía cruceña.

En el hospital municipal Villa Primero de Mayo hay más de 150 profesionales afectados por la falta de renovación de sus contratos. Esto, sumado a las bajas, ha diezmado al 50% el personal del nosocomio, provocando el cierre de varios servicios. Avisos pegados en el ingreso del hospital dan cuenta de la situación crítica en que se encuentra este establecimiento de salud. “Laboratorio se cierra por falta de contrato”, “se cierra esterilización”, “se cierra medicina interna”, “se cierra rayos x y tomografía”, “se cierra la sala de parto por falta de personal”, advierten los letreros a los pacientes que acuden al centro.

 El licenciado en enfermería Werner Bozo,  uno de los afectados, indicó que el cierre de los servicios se debe especialmente a  que más de 150 profesionales se quedaron sin contratos porque estos no fueron renovados. “Entre los afectados hay enfermeras, licenciadas y auxiliares de enfermería, bioquímicos, laboratoristas y personal de rayos X. Somos personas que estamos trabajando entre ocho y diez años”, refirió el profesional.

Asegura que varios servicios se encuentran cerrados, entre ellos: pediatría, medicina interna y cirugía, mientras que en Emergencias trabaja solo  una licenciada y solo se atiende a los pacientes denominados código rojo, que son los que tienen riesgo de vida.

“Somos médicos que hemos ingresado por mérito propio y lastimosamente esta masacre blanca que están haciendo tiene un color político y económico”, denunció Bozo.

En la primera línea

Willian Flores trabaja atendiendo en consulta externa de lunes a viernes, en el turno de la tarde. Está al frente de la pandemia desde la primera ola y se encuentra positivo al virus por segunda vez.

“He vuelto a caer, la primera vez que me enfermé fue el año pasado en marzo, que me contagié en el trabajo y llevé la enfermedad a casa y caímos todos en la familia. Gracias a Dios todos salimos bien, la única que se puso mal fue mi esposa que estuvo a punto de ser intubada, pero pudimos lograr zafar de esa tragedia”, contó.

Pese a contar con el esquema completo de vacunación y la dosis de refuerzo, el martes pasado dio positivo por segunda vez, al igual que cinco de sus colegas de trabajo, por lo que el centro de salud quedó reducido a la mitad del personal.

“Primero caímos tres y luego los otros se hicieron pruebas porque presentaron síntomas, ya que esta nueva variante es altamente contagiosa, por eso creemos que es la Ómicron. Todos los días van cayendo más médicos, entonces calculamos que, si no hacen nada para contratar y reforzar la línea de fuego, donde estamos peleando como en una guerra, el enemigo va a ganar, está a punto de ganarnos porque se están cerrando los servicios y prácticamente no tenemos el apoyo de las autoridades”, lamentó.

En la red de salud a la que pertenece Flores, alrededor de 170 médicos tienen contratos municipales y muchos de ellos no fueron renovados, por lo que se encuentran exigiendo a las autoridades municipales que los recontraten.

“Ellos no tienen beneficios ni un salario muy estable. El ítem que yo tengo gracias a Dios ya está concursado, entonces tengo una seguridad laboral y jurídica que hasta cierto punto me respalda que puedo estar aquí mientras haga bien mi trabajo, no estoy a expensa de un cambio político para ver si me vuelven a contratar como en el caso de mis colegas que tienen contratos municipales y están rogando y penando para que se los recontraten”, señaló.

Además, indica que la mayoría de los médicos de su red de salud no están incluidos en la Ley General del Trabajo, lo que significa que no cuentan con ciertos beneficios como el bono de riesgo y el desahucio.

“Tengo colegas que han fallecido marido y mujer porque ambos se contagiaron trabajando y no se les ha indemnizado porque como el gran número de médicos que estamos enfrentando la pandemia no estamos en la Ley General del Trabajo, entonces sus hijos se han quedado en indefensión. Nos ponemos a pensar en que la profesión no está siendo valorada porque desde la primera ola hasta esta cuarta ola no hemos recibido ningún tipo de reconocimiento, lo único que hemos hecho es trabajar más de lo que esperábamos y de lo que debemos hacer”, añadió.

En la Caja Nacional de Salud el panorama es similar, según Vivian Peña, una médica, de 38 años, que trabaja en el hospital con un contrato trimestral y que por segunda vez se encuentra aislada en su domicilio debido al Covid-19.

Peña considera que la parte más dura de su trabajo, aparte de tener el constante miedo de llevar el virus hasta su casa como en esta ocasión, es ver a tanta gente morir a causa de la enfermedad y lamenta cómo las autoridades no priorizan la salud y no renuevan los contratos de sus colegas médicos de otras instituciones para reforzar el sistema y evitar tantas pérdidas humanas.

“En la Caja Nacional tenemos un mejor trato como personal de salud, pero no todos tienen la dicha de poder trabajar aquí, los que están fuera de la caja no están dentro de la Ley General del Trabajo y no tienen muchos beneficios. 

Pero los que son más maltratados son aquellos que tienen contratos temporales, que tienen que estar rogando para mantener su puesto de trabajo y no gozan de casi ningún beneficio, cuando no debería ser así porque el personal de salud es indispensable, especialmente en esta época, pero eso a la Alcaldía no le importa”, agregó.

Lo que dice la Alcaldía

El secretario municipal de Salud, Roberto Vargas indicó que entre un 30 y 40% del personal médico de los centros de primer y segundo nivel están disminuidos, porque fueron contagiados por el Covid-19.

Ante esta situación, Vargas anunció que se solicitó al Ministerio de Salud la dotación de recursos humanos. “El Ministerio tiene una deuda histórica con el municipio de Santa Cruz de la Sierra por más de 4.000 ítems. Necesitamos darle respuesta y atención a la población, para eso necesitamos recursos humanos”, afirmó.

Asegura que el 75% del presupuesto de la Secretaría de Salud está asignado para recursos humanos, pagando más de Bs 333 millones anuales en la cobertura.

Sobre los contratos, Vargas indicó que se realizó una evaluación al personal de los centros de primer y segundo nivel, donde algunos no fueron recontratados por algunas observaciones.

“Queremos un cambio porque la población se queja de la atención, no hablamos solo de médicos, sino de enfermeras auxiliares y hasta de portería. Tenemos que lograr un cambio para que la población sea mejor atendida y haya empatía y respeto”, dijo.

Aseguró que por ese motivo algunos trabajadores y profesionales en salud no fueron recontratados, sino suplidos por otros. “Pido a la población que nos dé a conocer si están recibiendo malos tratos, todos necesitamos ser respetados”, exhortó.

OTROS NOSOCOMIOS

Hospital Oncológico

El miércoles pasado mientras el doctor Nelson Béjar, director del Oncológico, reportaba el contagio de 100 personas de ese hospital, equivalentes al 25% del equipo, otros diez funcionarios hacían fila en la consulta para confirmar si tenían o no Covid-19.

Centro Pedro Díez

En solo dos días se detectaron 21 contagios, entre médicos, auxiliares y recepcionistas. Lo que obligó al centro de salud a cerrar sus puertas por 14 días.

Hospital japonés

En una semana se detectaron 50 contagios. El director Freddy Gutiérrez, señaló que se está reorganizando el personal en los distintos servicios para cubrir las bajas, pero hay riesgo de cierre de algunas áreas.

Movilización

Los profesionales y funcionarios, cuyos contratos no fueron renovados, tienen previsto realizar hoy una marcha de protesta, que llegará hasta el edificio central de la Alcaldía Municipal. Exigen la continuidad de sus contratos.

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