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La Iglesia Católica, a través de la homilía del arzobispo de Santa Cruz, Monseñor Sergio Gualberti, demandó a las autoridades “de todos los niveles” que prioricen los programas sanitarios para enfrentar la tercera ola de la pandemia del Covid-19 y que provean oxígeno, vacunas, medicamentos y pruebas para detección.

“Esta situación nos afecta a todos y nadie puede negarse a la responsabilidad de cuidar su vida y la de los demás. En particular, este duro momento de dolor y desconcierto, demanda a las autoridades, de todos los niveles nacionales y locales, priorizar los programas sanitarios por encima de todos los demás, porque está en juego la vida de la población. Hace falta que pongan todo el empeño y medios en procurar los insumos médicos al alcance de todos, como las pruebas, el oxígeno, los medicamentos y las vacunas”, dijo el monseñor Gualberti.

Además, manifestó que deben intervenir “urgentemente y con todo el rigor de la ley, para detener a gente criminal que hace desaparecer medicamentos para revenderlos a precios prohibitivos en el mercado negro, poniendo en grave riesgo la vida de los pacientes y condenando a muerte segura a los hermanos más pobres e indigentes”, aseveró.

A su vez, el Arzobispo de La Paz, Monseñor Percy Galván, señaló que “es importante que todos nos desnudemos de nuestros colores políticos, de nuestros intereses ideológicos, de nuestros intereses económicos. Tenemos que despojarnos, estamos en un tiempo en el que la solidaridad humana tiene que sentirse y verse”, manifestó.

En Santa Cruz, la Iglesia católica realizó la celebración desde la catedral. “Unidos por el pan de la consolación” fue el lema elegido para la homilía, haciendo mención al tiempo en el que la sociedad vive en un estado de grave emergencia sanitaria y que la eucaristía es la que nos une en el único cuerpo de Cristo.

“El Pan de la Unidad nos llama también al perdón, a la reconciliación y la comunión en nuestros hogares, en los lugares de trabajo, en la vecindad y en el país. Nos tiene que cuestionar el hecho que, a pesar de la situación de sufrimiento y desánimo en la que estamos sumidos todos desde más de un año, persisten rencores y resentimientos pasados que nos mantienen divididos y enfrentados”, exhortó el prelado.

Una vez concluida la misa, Gualberti, junto a los obispos recorrió las calles de la capital cruceña con el Santísimo y bendijo los hogares hasta llegar al altar papal, ubicado frente al monumento al Cristo Redentor.

La caravana, también pasó por los hospitales situados en el centro de la ciudad para luego concentrarse en el atrio de la catedral. Muchos fieles a los que encontró la procesión por la calle se arrodillaron tras el paso del Santísimo, en momentos en que el calvario de la pandemia está arañando los bolsillos y arrastrando las esperanzas de quienes han perdido el sueño aguardando por noticias de una leve mejoría de un ser querido. Al acto asistieron autoridades locales que respetaron los estrictos dispositivos de bioseguridad.

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