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Son más de 1,3 millones de hectáreas quemadas en siete regiones del país y el fuego no se detiene. En paralelo, la sequía también afecta a pobladores de las comunidades que deben abastecerse de agua de cisternas que llegan entre una o dos veces por semana. Esta situación motivo que ayer la presidenta Jeanine Áñez declare desastre nacional, lo que abre la gestión de ayuda internacional para atender ambos fenómenos.

El decreto lo hizo conocer desde Santa Cruz, que junto a Beni y Chuquisaca, son las regiones más golpeadas. Pero también hay daños en Cochabamba, Tarija, La Paz y Oruro.

El ministro de Defensa, Fernando López indicó que en Santa Cruz se concentrará el comando nacional, que tendrá representación de todos los ministerios para conocer las necesidades y canalizar la ayuda internacional a los lugares afectados.

Por el avance del fuego y la escasez de agua, el 16 de septiembre se declaró la emergencia nacional, lo que permitió habilitar más de Bs 50 millones para distintas acciones de mitigación, pero ahora la declaratoria de desastre permitirá gestionar la ayuda internacional en insumos y recursos económicos para apagar los incendios.

Santa Cruz y Chuquisaca vienen combatiendo fuertemente los incendios forestales; por eso, cada uno y en distinto momento declararon desastre departamental por incendios y sequía.

El número de familias damnificadas también va sumando. Solo en el chaco chuquisaqueño, el Ministerio de Defensa contabiliza 600 familias afectadas por el fuego.

Justo el día de la declaratoria, los focos de calor en Bolivia aumentaron de 3.237 a 5.430. El departamento de Santa Cruz concentraba el 75%.

Las gestiones

“Ya no podemos seguir solos”, reconoció con franqueza el ministro de Defensa, quien por más de un mes lideró las tareas contra el fuego.

La autoridad agregó que, a partir de la declaratoria, en especial los ministerios de Economía, Planificación y Relaciones Exteriores deberán hacerse eco de las necesidades hacia países vecinos para canalizar ayuda.

Explicó que las tareas serán desconcentradas en los gobiernos locales, a través de sus comandos de incidencias, y estos deberán funcionar en coordinación con similar ente departamental y nacional. “Fue un esfuerzo titánico. Vamos a estar al pie del cañón hasta que Dios quiera y nos regale lluvias. Aunque no se esperan en los próximos 10 días”, remarcó López.

El reporte de la meteoróloga de Santa Cruz del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), Cristina Chirino, señala que en los próximos días las temperaturas podrían alcanzar los 41 grados en la Chiquitania, aunque hay probabilidades de chubascos aislados, incluso precipitaciones en la zona del chaco y valles cruceños. Los siguientes días se esperan vientos que podrían alcanzar los 70 kilómetros por hora.

Un día antes de la declaratoria, entes como el Colegio de Biólogos de La Paz, activistas de Alas Chiquitanas, el Consejo Nacional en Defensa de la Democracia (Conade) y grupos de bomberos remarcaban que “las acciones eran insuficientes” y se “necesitaba ayuda aérea”.

A la fecha la única acción por aire fue en calidad de donación por la empresa Heliamérica, que desde el fin de semana trabajó en los municipios cruceños de Postrervalle y Cabezas.

Por su parte, el comandante de la Unidad Urbana de Bomberos y Rescate (UUBR), Álvaro Castillo, señaló que es vital conseguir ayuda de helicópteros con capacidad de transportar bomberos, para que, primero con descargas de agua, se refrigeren las zonas y luego intervengan cuadrillas por tierra.

Familias afectadas

Los incendios forestales están dejando sentir sus efectos en las comunidades, en especial en Santa Cruz y Chuquisaca, donde incluso se tuvo que evacuar especialmente a los niños.

El presidente del Concejo del municipio de Postrervalle, Ariel Quezada explicó que la noche del miércoles la población de Mosquerilla, zona próxima a Samaipata, tuvo que ser asistida, porque en el lugar se quemaron dos viviendas

En el municipio hace más de 10 días se evacuaron a personas de San Marco y Mosqueras. Actualmente 30 niños permanecen en el albergue Don Máximo Rinaldi de Postrervalle para evitar complicaciones en su salud por el humo.

En Vallegrande, la comunidad Rosita está en riesgo, por lo que la población fue evacuada a Postrervalle. El alcalde, Casto Romero, agregó que ahora en la zona de Masicurí se concentran tres incendios que están amenazando a la población.

Por otra parte, la noche del miércoles un grupo de soldados llegó a Moroco Lajita en el municipio de Cabezas, donde algunos pobladores, por la amenaza del fuego, tuvieron que buscar refugio en zonas más alejadas. El alcalde, Rubén Villalba agregó que actualmente el mayor peligro está en las zonas de Florida, Tejería y distrito Mora.

Por su parte, el alcalde de Samaipata, Flavio López explicó que la noche del miércoles el fuego dañó la cañería de agua que abastece a la mitad de la comunidad San Juan del Rosario. Además, desde el domingo El Empinado está sin suministro y es atendido con cisternas por la Gobernación.

Mientras en San Matías se agudizó la falta de agua. El jueves, vecinos de la zona urbana con baldes y diversos recipientes hacían fila para recolectar agua de cisternas. Los animales también sufren por la sequía.